CONDOMINIOS-CONSTITUCION_1

Monterrey: Condominios Constitución -Viaje a la entraña-

¿Podrán 10 mil vecinos impedir que sus hogares sean derribados o que sigan siendo ignorados por el gobierno de Monterrey?

Por: Melva Frutos | ElBarrioAntiguo.com

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El primer encuentro con este monstruo de casi cien brazos es impresionante. Un largo corredor de banquetas levantadas y rotas marca la entrada del complejo residencial, flanqueado por altas paredes en color crema combinadas con ladrillo rojo. Algunos muros grafiteados delimitan los territorios de los habitantes de un barrio vertical que habita El Barrio Antiguo: los Condominios Constitución. A su derecha se avista otro corredor muy similar, con brotes de maleza que salen a las orillas del camino. En el meandro del laberinto se teje y deshace una maraña de calzadas oscuras que parecieran no llevar a ninguna parte, aunque cada una concluye en la entrada de uno de los 50 condominios que albergan de seis a ocho hogares, en el seno de los cuales viven por lo menos tres personas. La falta de mantenimiento es evidente en algunos: paredes resquebrajadas por el paso del tiempo, balcones y cornisas inclinadas hacia el vacío. Varillas que se asoman de entre el cemento, expuestas a la lluvia y el calor pululan entre los edificios. Algunos techos descubren el poder de la naturaleza; la humedad ha provocado que crezcan hierba y plantas: la maleza recorre el cemento con el que abraza a la ciudad este monstruo color rojo.

Desde la avenida Constitución se llega a un corredor que guía la parte colorida que, desde hace aproximadamente 20 años, resguarda algunas sonrisas de los Condominios Constitución. El monstruo tiene en su interior una malla ciclónica verde que envuelve los variados matices de las paredes del Jardín de Niños Julia Garza Almaguer. Es mediodía, la hora de salida de los 75 pequeños que por ser habitantes de los departamentos tienen el beneficio de estudiar en un plantel a pocos metros de su casa. Carol está en tercer año de kínder y es recibida por su madre y las sonrisas de sus dos hermanos más pequeños. En su mano izquierda sostiene una paleta dulce sabor uva y en la otra una hoja de papel con un dibujo hecho con crayola color azul. Dice que su parte preferida del día es la hora del reencuentro con sus compañeros de juego en el salón de clases. “Me enseñan a dibujar y me enseñan inglés”.

Justo atrás del kínder, por otro de los corredores, con una hora de diferencia, más de 300 mochilas revolotean prendidas a las espaldas de los estudiantes de la escuela primaria que también se encuentra en el interior de los Condominios Constitución. Los dueños de las mochilas acaban de oír el sonido de la chicharra, anunciando que su jornada terminó. Entonces, los pasillos del complejo habitacional se van llenando de manadas de niños de diversas edades que se dispersan por las entradas de cada edificio hasta llegar a sus hogares.

La historia de este barrio dentro de El Barrio Antiguo se remonta a 1950, cuando Monterrey contaba con una población de 350 mil habitantes, de los cuales 90 mil eran trabajadores repartidos en 4 mil empresas. Para 1960, la población ya se había duplicado, con sus consecuentes problemas de alojo. En aras de solucionar este problema, en 1964, el presidente Adolfo López Mateos ordenó la construcción de los Condominios Constitución a través del fideicomiso público FOVI, creado con dinero donado por el presidente norteamericano John F. Kennedy en el marco del programa norteamericano Alianza para el Progreso.

En lo que antes era un basurero de 78 mil 170 metros cuadrados, situado en la avenida Constitución, entre Félix U. Gómez y Florencio Antillón, fueron construidos 1040 departamentos repartidos en 50 edificios, según los planes del arquitecto Guillermo Cortés Melo. Los precios de los condominios oscilaban entre 44 y 99 mil pesos, pagaderos en 15 años, para las familias que se harían acreedoras de estos edificios modernísimos en su época. Para una familia con siete hijos como la de Don Roberto Solano Jiménez y su esposa Lupita, el costo era altísimo, pues representaba una tercera parte de su sueldo mensual. “Para mí, 600 pesos que pagábamos al mes no era tan poco, si yo ganaba mil 800 pesos mensuales como empleado de una refaccionaria de equipos mecánicos”. Y aunque no se aceptaron compradores solteros o en unión libre, para 1964 ya estaban vendidos todos los condominios.

Hoy en día, el patio central de “los condos” provoca la imagen de una plaza cívica en decadencia, más que la de un área de convivencia. Sus bancas de cemento color verde olivo y blanco tienen en sus extremos jardineras sin jardín. Espacios sin flores, sólo invadidos por la mala hierba. En otra área de este gran complejo hay un espacio que se supone fue un parque en alguna época remota. Es un terreno sin pavimentar con cuatro viejas bancas oxidadas y tres columpios también corroídos y caídos. Entre el jardín de niños y la escuela primaria localizados a la orilla de la avenida Constitución, se ubica también el único parque con vida del lugar. Los juegos infantiles aún conservan brillosa la pintura recién aplicada por el personal del municipio y la cerca todavía se encuentra en buen estado.

De extremo a extremo de esta pequeña ciudad sobresale la invasión al terreno común. La mayoría de los inquilinos de los departamentos de la primera planta ocupan los pasillos como si fueran exclusivamente suyos. Han cercado parte de éstos, delimitando patios y jardines como si les pertenecieran: rejas, bardas y mallas ciclónicas invaden lo que se había destinado para el paso peatonal.

Desde los 90, algunos dealers rentaron pequeños departamentos para la distribución de drogas al menudeo. La operación es como en cualquier otra zona de la ciudad: se pasa la voz entre clientes hasta que llega un comprador, toca discretamente a la puerta del edificio indicado y hace una seña acordada al vendedor que se asoma por la mirilla para comprobar su identidad. Abre levemente la puerta sin retirar la cadena de seguridad,toma el dinero y entrega su mercancía en cuestión de segundos. Aunque la actividad parece haber disminuido en el 2013 de la postguerra. Otro mito alrededor de los Condominios Constitución es la enorme prostitución existente en su interior. La realidad es que en menos de una decena de departamentos de los condominios se ejerce el más viejo empleo del mundo. No hay una red de explotación visible detrás de ésta: las trabajadoras sexuales usan internet para difundir la localización de sus domicilios y tarifas. En Secondlove.com yAdoos.com se pueden encontrar algunos de estos anuncios que ofrecen encuentros discretos y sin compromiso. Los precios varían entre mil y mil 500 pesos por servicios, mientras que las rentas oscilan alrededor de 3 mil 500 pesos por casa habitación. La discreción que brindan sus largos corredores y sus escaleras abiertas, son algunas de las razones que hicieron que nacieran dichas actividades en un sector destinado inicialmente a resguardar las raíces familiares regiomontanas.

Desde afuera es apreciada la intensa actividad de sus callejones; a cualquier hora y cualquier día, sus miles de habitantes convergen al menos con un saludo, o con la complicidad de ser miembro del mismo barrio y parte de una estampa local que aún posee gran valía. Un valor que para muchos puede ser monetario, pero que para quienes  anidan en pos de sus astilladas puertas, paredes agrietadas y de esos pasajes oscuros en algunos casos, representan una asociación colectiva que ninguna moderna edificación les daría. Las presunciones de vetar el tejido social erigido en los Condominios a cambio de proyectos ambiciosos y de un beneficio parcial, derivan en la búsqueda de respuestas. Provocan interrogantes y llevan al deseo de conocer qué hay en el interior de sus paredes y por qué razón tendrían que ser demolidas. ¿Cuál sería el interés de fondo por convertir una zona habitacional de gran arraigo en modernas construcciones, de precios inalcanzables para sus actuales habitantes?

EL FANTASMA DE MARCUCHAMER

En 2007, a partir de la construcción del Paseo Santa Lucía, cuando Natividad González Parás gobernaba, se planeó un proyecto global que buscaba la regeneración de la parte oriente del Centro de Monterrey. Fue concebido por las autoridades como un catalizador de edificios y espacios públicos atractivos. Aunque bajo el pretexto de la inseguridad, el gobierno suspendió el desarrollo de la zona y por ende, las inversiones esperadas. Desde ese año, el viejo centro de la ciudad se detuvo en el tiempo. Entre los caprichos del ex mandatario estuvo la edificación de la Torre Administrativa ubicada en la calle Washington, uno de los siete edificios más altos de México, donde se instalaron las nuevas oficinas de gobierno estatal. Así como el inmueble aledaño de 27 pisos llamado La Capital.

Todos estos movimientos urbanísticos llevaron a que algunos pequeños grupos vecinales de los Condominios Constitución vieran con temor la posibilidad de que sus hogares fueran incluidos en el nuevo mapa del poder inmobiliario: un condominio en condición de agonía podría ser un blanco ideal para ciertas constructoras locales que sólo aguardan el fin de la violencia para poder volver a sus negocios.

En una oficina ubicada en el mero corazón de El Barrio Antiguo, en el moderno despacho en el que estableció su oficina, Jorge Longoria enciende la gran pantalla de su computadora. El experto en planeación y desarrollo urbano muestra el portal de la empresa Movimet, Movilidad Urbana, que fundó hace 11 años. Desliza el mouse para presionar el botón de play de un video posicionado al lado izquierdo, con el nombre de Plan Maestro Fundidora Obispado. Aparece un plan que pretende darle viabilidad a todo el centro de la ciudad, pero en especial a la Macroplaza, desde el Obispado hasta los Condominios. El arquitecto pausa la proyección y explica: “Lo que pretendemos con esto es darle viabilidad a todos los proyectos que se están sembrando, llámese ex Peñoles como hoy es Santa Lucía, Condominios Constitución, La Alameda, el Hospital Muguerza o el Obispado, todo lo que implique esos puntos de atractibilidad”.

Con la construcción de vialidades continuas pretende unir las zonas poniente y oriente del centro de la ciudad, además de crear diversas zonas peatonales. Quiere impulsar una ruta que conecte a la calle José Benitez, en el Obispado, con Avenida Chapultepec, al sur de la ciudad. Pero tiene claro que para ello se deben demoler 40 edificios a los que llama “chaparros”, para rehacerlos más altos y renovados. Aunque advierte que cada dueño conservaría su departamento y tan sólo se añadirían otros, así como una serie de oficinas: “Pretendemos con esto potencializar el uso de los condominios. Porque lo que se intenta en la zona del Santa Lucía es que surjan el tipo de edificaciones verticales que difícilmente se van a dar si no tienen la viabilidad y accesibilidad”.

Por el momento, el proyecto del ex secretario de Desarrollo Urbano, no tiene promotores inmobiliarios que lo respalden, ni tampoco aliado alguno en el gobierno. Mucho menos una garantía de que los propietarios conservarían su patrimonio. Parece una gran utopía, a primera vista. Aunque califica su propuesta de desinteresada, admite que de cristalizarse, habría todo un negocio inmobiliario en ello. Pocos precedentes invitan a la confianza de los inquilinos de los Condominios. En el periodo del ex gobernador Alfonso Martínez Domínguez fue construida la Macroplaza en un terreno de 40 hectáreas. Para ello fueron demolidas un sinnúmero de edificaciones y se reubicó a 283 familias que vivían en ese sector de la ciudad. También fueron derribados 310 negocios, muchos de ellos de gran valor histórico. La mayoría de las familias fueron sacadas a la fuerza de su hogar por un abogado poco escrupuloso, cercano al gobernador: se llamaba Leopoldo del Real y después de esa misión se convirtió en el personaje mafioso más importante de Nuevo León durante la década de los 90.

Entre los rumores que corren acerca de la demolición o la reconstrucción de los Condominios se escuchan los nombres de dos conocidos personajes de este ramo en el estado: Abel Guerra y Salomón Marcuchamer. El primero es arquitecto, ex secretario de Obras Públicas del estado y actual Diputado Federal por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), mientras que el segundo es desarrollador y copropietario de Grupo Javer, una constructora originaria del norte del país que opera en cinco estados del territorio nacional. “Marcuschamber no trabaja para el gobierno, el gobierno trabaja para él”, dice un alto funcionario municipal que pide anonimato.

Cuando se busca a Abel Guerra o a Salomón Marcuschamber a través de los canales institucionales para obtener un comentario acerca del futuro de los Condominios Constitución, ambos prefieren optar por un completo silencio. Los rodea una muralla burocrática compuesta de asistentes que no contestan, quienes alegan conferencias y viajes interminables y acaban en una reticencia absoluta a desvelar planes de interés público que siempre han ocultado los políticos y empresarios regiomontanos.

DE LA UTOPÍA AL NEGOCIO

El 2 de octubre de 1968, México vivió uno de los días más sangrientos de su historia, cuando miles de estudiantes de diversas universidades públicas y privadas de la República Mexicana se manifestaron pacíficamente en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco -en una serie de edificios similares a los Condominios Constitución, pero a mayor escala- para pedir al gobierno mayor libertad de expresión entre otras reivindicaciones nacidas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Los jóvenes fueron atacados por francotiradores apostados en los techos de los tristemente célebres departamentos y se calcula que hubo al menos 300 muertos, más de 700 heridos y cinco mil personas detenidas. El 10 de junio de 1971, otra marcha estudiantil fue reprimida brutalmente cuando pretendía trasladarse a Tlatelolco. En esa ocasión los estudiantes se manifestaron en las calles de la capital del país en apoyo a los universitarios de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), quienes luchaban por la autonomía de la casa de estudios.

A la par se fue desarrollando una verdadera guerrilla urbana que se desarrolló en parte en los edificios Constitución, explica el historiador Raúl Rubio Cano.

Las distintas agrupaciones estudiantiles trabajaban en diversos frentes de los cuales destacó la Facultad de Economía localizada en El Barrio Antiguo, donde se impartieron los llamados “Contracursos”: maestros y alumnos asistían a esas clases alternativas que abordaban el análisis de la sociedad desde la óptica materialista, sin el aval de las autoridades universitarias.

Mientras que Rubio -quien vivía junto a otros cuatro estudiantes en un departamento del edificio 13 en los Condominios Constitución- trabajaba desarrollando documentos de reflexión en contra de las políticas gubernamentales, sus vecinos del edificio siete fraguaban asaltos bancarios para sostener el movimiento. “Ahí vivían Rosalbina Garavito y José Luis Rhi Sausi Galindo. Ellos pertenecían al grupo de Raúl Ramos Zavala y al grupo de Ignacio Salas Obregón, que era un grupo de orientación católica jesuita de dimensiones nacionales”. Después de una serie de atracos, la falla en un asalto realizado el 14 de enero de 1972, llevó a la captura de dos integrantes de una de las células del movimiento, en un departamento de los Condominios.

Como resultado del interrogatorio al que fueron sometidos los muchachos, la policía ubicó el día 17 de ese mismo mes al departamento en el que se ocultaban Garavito y Rhi Sausi junto a Jesús Rodolfo Rivera Gámiz a quien conocían como Tolito. Llegaron decenas de soldados que iniciaron el asalto arrojando gases lacrimógenos de forma indistinta y disparando contra el departamento de la planta baja. En el lugar aún quedan las huellas de los agujeros provocados por las balas. Al tiempo que esto sucedía, una gran cantidad de estudiantes salió armada de los departamentos y repelió la agresión de la autoridad contra los inquilinos del departamento 34. Las balas volaban por todos lados, mientras que los vecinos aterrados e intoxicados por los gases se escondían debajo de las camas o en la parte más recóndita de su habitación. Tolito quedó sin vida en la entrada del edificio, en tanto que Rosalvina resultó herida por un disparo a quemarropa en el estómago y José Luis fue llevado a prisión. Gracias a la protección de los médicos de guardia, Héctor Camero y Juan de Dios Sánchez, la mujer logró sobrevivir, en la refriega murió un policía. José Luis fue torturado y salió poco después de la cárcel, gracias a la acción de otro comando.

Los comandos de Monterrey eran conformados por estudiantes destacados: “El mismo estado fue llevando a la gente a un clima para tomar las armas, pero eran estudiantes, académicos, profesionistas; gente con visión de las cosas, no era gente ignorante, era gente muy preparada con maestrías y doctorados, gente de letras, de artes, era lo mejor de la juventud de mediados del siglo 20” cuenta Rubio, muchos años después de aquél evento. En esos mismos Condominios vivió Alberto Sánchez, quien, junto a otros miembros de la Liga de los Comunistas Armados, secuestró un avión de Mexicana de Aviación, el 8 de noviembre de 1972.

Con el paso de los años, la violencia fue cambiando de aspecto en Monterrey y la nueva guerra contra las drogas emprendida por el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa trajo una ola de violencia inusitada y mucho menos politizada en los Condominios.

El 21 de septiembre del 2011, un grupo de hombres armados atacó la caseta de vigilancia de los Condominios Constitución. Un policía preventivo resultó herido en una pierna cuando desde el auto en marcha, los sicarios lanzaron una granada y dispararon en su contra con fusiles de asalto. La fachada de la pequeña garita que alberga una reducida celda y dos rústicas mesas de madera quedó destrozada. Un auto incendiado también dio fe de los hechos, mientras que los vecinos de las decenas de departamentos que rodean al lugar se asomaron temerosos e incrédulos por las ventanas de sus viviendas para presenciar el evento. El oficial lesionado fue dado de baja de la corporación unos meses después. Su condición física ya no le permitiría ejercer su labor al 100 por ciento: “quedó cojo de una pierna y no escucha nada”, dice uno de los policías que aún resguardan los Condominios. Se dice que la agresión fue en represalia por el operativo que realizó la Marina algunos días antes en un departamento de los condominios, donde se logró la captura de un distribuidor de droga y se realizó un moderado decomiso de enervantes. En los últimos dos años han sido cateados otros dos departamentos, uno en el edificio 26 y otro en el 37. En ambos casos hubo arrestos y decomisos. En otro episodio, hace más o menos un año, tres jóvenes que no pasaban los 18 años fueron levantados por hombres armados a bordo de una camioneta. Se los llevaron con todo y las motonetas en las que presuntamente distribuían la droga entre los pasillos de los departamentos. Lo cierto es que estos jóvenes nunca fueron vistos de nuevo en la zona.

Aunque de acuerdo con varios vecinos consultados, las cosas se han tranquilizado mucho en esta primavera de 2013, en los Condominios Constitución ya no se lucha por cambiar la sociedad, sino simplemente por cumplir con una jornada laboral y salvar el pellejo o bien, en algunos casos, sacar una mejor tajada de un negocio jugoso en el corazón de Monterrey.

“ERA UN PAISAJE HERMOSO”

Cuando a la edad de 20 años Juan de Dios Rodríguez Rodríguez llegó a la caseta de ventas, le dijo al vendedor que quería el primer departamento de los Condominios Constitución. El departamento por el que hizo un pago inicial de mil pesos a nombre de sus padres fue el hogar de sus seis hermanos durante muchos años, mientras sus progenitores vivían en Montemorelos. Ahora, Juan utiliza su antiguo hogar como una tienda donde vende prótesis. Sentado tras el mostrador, recargado cómodamente en su silla reclinable, cuenta que hace más de 40 años, cuando dejó la casa de asistencia en la que vivía para habitar en los Condominios, estos olían a nuevo:

“Yo que fui el primero en vivir aquí te puedo asegurar que estos edificios estaban preciosos, en aquel entonces era lo mejor que había en Monterrey referente a departamentos y están bien hechos”. El gran problema es que se vieron afectados por la enfermedad de la indiferencia y del abandono de los dueños que emigraron a una nueva propiedad y mantuvieron los condominios en renta. El mal es recurrente en México, cuando se deja la gestión de un elemento compartido a la buena voluntad de sus múltiples dueños todo suele acabar en un desastre. Uno espera que otro haga el trabajo que no hicimos por imposición mientras que ellos esperan lo mismo. Parece que necesitamos que nos obliguen.

Doña Silvia llegó con sus padres y sus cuatro hermanos poco después de 1971. Poco a poco los hijos se fueron, sus padres murieron y ahora sólo habita su hermana menor en el departamento cinco. Sus padres y su hermano presenciaron la balacera del 17 de enero 1972 y estuvieron a punto de ser embestidos en la ofensiva del ejército contra los guerrilleros. En ese entonces habitaban en el edificio número cinco. A pesar de ello, la señora Salas asegura haber vivido años maravillosos en los Condominios: “ahí vivimos la nevada, estaba bien bonito y salimos a tomar fotos. Estaba lleno de nieve en los condominios, era un paisaje hermoso”.

A Salvador Torres le tocó una etapa mucho más decadente de los edificios Constitución. Hace 20 años arribó como estudiante y ha residido en cuatro distintos “depas de los condos”. Desde hace cinco años ocupa uno de los “de lujo” junto a su esposa y su hija. Involucrado en las necesidades de los Condominios, creó un grupo de Facebook en el que recibe las quejas y solicitudes de la comunidad y las que canaliza, a medida de que su capacidad de gestión se lo permite, a las autoridades correspondientes. Y es que la actual Ley de Propiedad en Condominio en el estado indica que por ser una propiedad privada, debe existir una Asamblea como órgano supremo del condominio elegido por los propietarios de los departamentos.

Pero acá no existe tal, nadie se pone de acuerdo y nadie se quiere meter en el lío de hacer gestiones para mejorar ese entorno. Sólo cuando se trata de una necesidad urgente los inquilinos llaman a las dependencias municipales. “Se les pone mucho gorro porque en teoría no les corresponde a ellos, porque es una unidad habitacional privada”. Aún hay muchas familias habitando los departamentos. Familias que como la suya, por la cercanía con el centro de la ciudad y por lo económico que resulta, no pretenden mudarse a la periferia. Aun así, la población estudiantil sigue siendo fuerte y sobresalen los alumnos de la escuela de medicina que hacen su residencia en el Hospital de Ginecología y Obstetricia ubicado frente al conjunto habitacional.

A pesar de que vivió la etapa en que se podía caminar por la madrugada y existía una vida nocturna en ese sector de la ciudad, insiste en que hay un tejido social todavía rescatable y una camaradería vecinal muy fortalecida. No sabe de posibles proyectos para esa zona, pero “la desconfianza ciudadana hacia los gobernantes -dice- lo haría complicado”.

SIMBIOSIS Y MÁS OLVIDO

Los Condominios Constitución no están incluidos en el Plan de Regeneración del Barrio Antiguo, dice el Director del Instituto Municipal de Planeación Urbana y Convivencia (IMPLANC), Gabriel Todd Alanís. De acuerdo con el funcionario, el único plan al respecto es que el proceso de regeneración mejorará la imagen de los “condos” por una especie de proceso de simbiosis, aunque no se tenga un proyecto conceptualizado.

El Plan de Regeneración abarca cinco “polígonos” cercanos al Paseo Santa Lucía, identificados así: la zona del Tecnológico, El Barrio Antiguo, el Monterrey Histórico, el Barrio de la Música Norteña, localizado en la calle Modesto Arreola y el Barrio La Luz.

Grupos de vecinos organizados se están reuniendo con el ayuntamiento local para realizar programas a largo plazo, en los cuales se ofrecen mejoras en la zona. Estas mejoras consisten en más espacios peatonales, arreglos en las lámparas y el incremento de áreas verdes. La restructuración arquitectónica de El Barrio Antiguo estará a cargo del gobierno estatal, con el apoyo del IMPLANC en la activación ciudadana, involucrando a los vecinos en la toma de decisiones y en las acciones. La dependencia municipal trabaja de la mano de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) Habitat, bajo un esquema que la Organización internacional denomina City Changers Lab, en el que se integran jóvenes voluntarios para instalar procesos innovadores a través de laboratorios. Esta primavera se ha hecho un experimento de convivencia en El Barrio Antiguo, con el que se pretende reanudar su actividad al cerrar los costados de una vía e impedir que se utilice como estacionamiento, colocando mesas y sillas para los paseantes.

El funcionario vislumbra un proceso largo. Afirma que poco a poco, aunque tome años, cinco barrios de Monterrey tendrán una imagen diferente. Pero en este plan, no se contempla la mejora de los Condominios Constitución.

Ni para mal, ni para bien…

SIETE BREVÍSIMAS NOTICIAS DE INTERIORES 

POR DENISE ALAMILLO

1- OLOR

Los Condominios Constitución tienen un olor único. Podría definirlo como una mezcla entre suavizante de ropa, acumulación de basura y el aroma de los árboles de temporada. En enero y febrero, las patas de vaca o falsas orquídeas, cubren y adornan los edificios y calles; en marzo las jacarandas moradas hacen acto de presencia y tupen de flores pequeñas y olor a humedad. Por esas mismas fechas, varios árboles al interior de los Condominios están llenos de zarzamoras; en junio el aroma es a flor de azahar, los naranjos y limones se encuentran floreando.

2- GATOS

Por iniciativa de Eva Nájera, Directora de CRIAA (Centro de Investigación y Recursos para el Aprendizaje sobre Animales) un grupo de vecinos de los Condominios Constitución diseñó un proyecto que consistía en replicar un modelo italiano, en el que cierta comunidad determinada resolvió el conflicto de gatos callejeros que tenía, designando un espacio en la comunidad para hacer un hotel de gatos. Se construyeron casitas coloridas y originales para alojar gatos, a los cuales previamente se esterilizó, y los vecinos participaron en un rol para alimentar a los felinos. Muy pronto, las villas de gatos llamaron la atención y se convirtieron en atractivo turístico, desencadenando un desarrollo comunitario y una derrama económica a partir de las visitas que llegaban de todos lados a traer donativos de alimentos para los gatos. Para trasladar el proyecto a los Condominios Constitución como posible solución a la problemática de perros y gatos en abandono, el grupo se reunió en varias ocasiones y buscó un pactó con la clínica móvil de esterilización de Luca. Lo que les faltó fueron los recursos económicos para construir la villa y se quedó en proyecto archivado para algún futuro no muy lejano.

3- ANDY WARHOL

“El departamento, desde que lo habité, siempre ha tenido una vibra extraña. Por ejemplo, una de las cosas que me habían parecido raras es la protección que tiene la ventana principal. Sobresale mucho. Hace poco me enteré por la vecina de abajo que la protección fue puesta por los dueños luego de que un inquilino que era artista y al que le decían el Andy Warhol, se aventó por la ventana. Me enteré también que en ese mismo departamento vivieron varios años en pleno apogeo unos dealers. Vendían todo tipo de droga y cuando inició el desmadre en la ciudad, el ejército vino por ellos y siguen desaparecidos hasta la fecha”. Rocío

4- HUERTOS

Otros proyectos se han mantenido en pie, como el de los huertos comunitarios. De forma regular se imparten cursos y talleres de forma gratuita para quien esté interesado en aprender agroecología urbana, huertos verticales y techos verdes. Sin embargo, cuando se trató de crear un huerto comunitario con composta, no todos los vecinos estuvieron de acuerdo por lo que la segunda etapa del proyecto sigue sin realizarse.

5- TENIS

“Aquí el problema por el que no se puede hacer nada desde la junta de vecinos, es porque la llevan muy institucionalmente. Sólo los propietarios tienen voz y voto, y es una realidad que quedan ya muy pocos propietarios viviendo aquí. La mayoría pagamos alquiler. Algunos tenemos ya más de 15 años pagándolo, pero seguimos sin voz en ese grupo, así que si te quieres ir a meter a la junta de vecinos, te recomiendo que te lleves unos buenos tenis, porque vas a querer salir corriendo. Los necesitarás” Ismael

6- TRUEQUE

Una red de intercambio sugirió que los Condominios Constitución serían un punto ideal para realizar tardes de trueque. En un principio se vio la posibilidad de organizar un mercado autónomo, convocando a la comunidad en general, pero después se consiguió un espacio particular sobre la Privada Héroes del 47 en donde se llevó a cabo la feria del trueque, la cual evolucionó los últimos dos años a la Gratisferia, en la que acuden vecinos y conocidos a regalar cosas que ya no usan y llevarse otras que ahí son ofrecidas.

7- RONDINES

“Yo aquí crecí. Desde que se construyeron los edificios, mis papás compraron este departamento. En los 70, con la movilización estudiantil, mi papá le abrió la puerta a los estudiantes para que se escondieran en nuestro departamento. Pasaron tres días metidos en el departamento, tratando de no hacer ruido mientras pasaban rondines policiacos buscándolos. Según recuerdo, lograron atrapar a tres, pero allá por el edifico nueve, quien sabe qué pasó con los demás”Ericka.

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One comment

  1. Es increible que estos condominios esten hechos un desastre les conoci por los anios 60 pues siendo un ninio, mis padres tubieron que reubicarse a los Estados Unidos de America (U.S.A.) pero yo como regiomontano y aun teniendo familiares y amigos en Monterrey sigo visitando pues los mejores anios de mi niniez los vivi hasta la edad de 14 anios y me entristce ver como se han deteriorado a traves de los anios es una lastima que su mantenimiento no lo tomen muy en serio pues es un icono? de nuestra gran ciudad regiomontana y si, siempre me lleno de orgullo al decir que soy muy “Regio”. Saludos

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