¿Río La Silla o canalón?

Nota de Staff Movimet: Voces expertas y reconocidas en Monterrey, se han sumado a la denuncia que aqui diéramos a conocer el 30 de Septiembre en el Artículo Ecocidio en el Río La Silla en Monterrey, México reproducimos su opinión por considerarla objetiva y centrada ante este problema sin precedentes en la Regiópolis.

El Norte | Opinión Invitada

Por: Rodrigo Velarde Ortiz

Foto de Movimet: Una rectificación y desazolve que tiende a ser canalización

Planes van y planes vienen cada vez que hay relevo de gobernantes, y con la excusa de que se ha desatado la fiera de la criminalidad sobre la Ciudad, se ha descuidado por completo la sustentabilidad del desarrollo urbano en Monterrey.

El sentido común reconoce que entre las eternas prioridades de un desarrollo inteligente figura el drenaje pluvial.

Durante años Monterrey ha roto las reglas de la naturaleza que rigen a este valle rodeado de montañas que se drenan por medio de arroyos y ríos que forzosamente tienen que pasar por la mancha urbana hacia la Presa El Cuchillo, en el San Juan. El desarrollo urbano sigue su marcha desmedidamente y sin control, en medio de un caos total.

La naturaleza, con su propio sentido común, nos vino a reclamar por enésima vez hace un par de años con el huracán “Alex” los asentamientos que están invadiendo los cauces y drenes pluviales.

Ahora que la Comisión Nacional del Agua está desazolvando el Río La Silla se desató una fiera del mal con muchas cabezas. Del mal porque nadie quiere reconocer -o desconoce, que es peor- las reglas o normativas que, de aplicarse, forjarían el bienestar de un desarrollo urbano sustentable y amable.

Esa fiera trae mucha cola de tiempo atrás. En la época de Sócrates Rizzo como Gobernador, hace dos décadas, a alguien se le ocurrió, con la Cámara de Diputados de por medio, pasarles a los municipios el poder de otorgar factibilidades a desarrollos habitacionales, y quitar el control que siempre tuvo la entonces Dirección de Planificación del Estado, con reglas y normatividades de infraestructura, y sobre todo del drenado de esas superficies pavimentadas.

Los departamentos de Planificación municipales no tienen idea de los problemas de conjunto, la visión holística de grandes cuencas que producen recargas pluviales masivas en la Ciudad.

Tomemos como ejemplo la cuenca del Río La Silla, donde Conagua, además de trabajar en el desazolve del río, levanta un inmenso muro de contención de 15 metros de alto de concreto armado frente a los fraccionamientos Costa Dorada, Rincón de la Primavera, Rincón Colonial La Silla, Contry La Silla Noveno Sector y Riberas del Contry.

Ahí la furia del “Alex” les inundó toda la planta baja de sus habitaciones, ya que estos fraccionamientos nunca debieron de permitirse por el Estado, porque están dentro del cauce del río. La cota máxima de altura se las dio el nivel del agua, que es infalible.

La solución de Conagua es hacer este muro costosísimo, ahora con cargo a todos los contribuyentes.

“Hay que ejercer los fondos, porque nos los quitan”, son palabras de su director, sin presentar siquiera el estudio de impacto ambiental.

El río tiene dos cauces: el estrecho que contiene bien su caudal normal todo el año, y el más amplio que sirve para las grandes avenidas. El Municipio debe cuidar que ambos estén libres de estructuras.

Desde hace 30 años se recomendó a Planificación exigir a los nuevos fraccionamientos dejar su área verde de ley pegada al río, para crear una zona de amortiguamiento y una avenida ribereña, que sería el límite de los asentamientos, formando un gran parque a todo lo largo del río.

El Río La Silla tiene diferentes soluciones para hacerlo sustentable. Primeramente hay que denominarlo Alto y Bajo La Silla, con el Parque La Pastora en el medio de su recorrido.

El Bajo La Silla que pertenece a Guadalupe se encuentra en satisfactorias condiciones de flora y fauna; es el Alto que pertenece a Monterrey el que sufrió degradación ecológica por las irresponsabilidades antes mencionadas.

Lo importante ahora entonces es recuperar el Parque La Pastora: son 140 hectáreas que forman un área protegida por decreto. Es la misma superficie que el Parque Fundidora, pero sin un comité descentralizado que lo maneje.

Femsa prometió invertir recursos para recuperar el grandioso bosque de encinos que ahora está clausurado al usuario, pero no conocemos el trato de palabra que se dio ahí.

A fin de cuentas, no queremos que el Río La Silla se convierta en un canalón, queremos disfrutar de su belleza paisajística. Y hacerlo con visión sustentable es la clave.

El autor es miembro de número de la Academia Nacional de Arquitectura.

rodrigo@velarde.com

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