Monterrey, México: “Casino Royale” calcinan a inocentes

ElNorte.com | Por César Cepeda, Camilo Lizcano, José García y con información de Perla Martínez, José Villasáez, Luis Castro, Verónica Ayala y Daniel Flores

Foto via Twitter de @EjesVialesMty
Foto via Twitter de @EjesVialesMty

Con una masacre infernal, el crimen organizado perpetró ayer en la Ciudad el atentado contra la población civil más sangriento del que se tenga registro en México.

Un comando armado irrumpió cerca de las 15:30 horas en el Casino Royale, en Avenida San Jerónimo, a unos metros al poniente de Gonzalitos y, con combustible y explosivos, prendió fuego al lugar, causando la muerte de al menos 61 inocentes por calcinación, asfixia o aplastamiento.

Hasta las primeras horas de hoy, las autoridades llevaban contabilizadas de manera oficial 61 víctimas -53 cuerpos rescatados y al menos otros ocho detectados-, aunque seguían las labores de rescate, por lo que el saldo mortal todavía puede crecer.

Extraoficialmente se informó que, de los cuerpos recuperados, 39 son mujeres, 10 son hombres y cuatro de sexo aún no determinado.

El fuego, que tardó cinco horas en ser controlado, consumió prácticamente todo el local.

Antes de esta tragedia, el casino había sido atacado este año en dos ocasiones por el crimen organizado, pero sin dejar víctimas.

En el ataque de ayer, testigos declararon que unos 10 o 12 hombres armados entraron por la puerta principal del Royale, que da a la Avenida San Jerónimo, amagando a clientes y empleados y rociando con combustible las máquinas de juego y las alfombras para luego prenderles fuego, presuntamente con bombas molotov.

Algunas versiones mencionaron detonación de granadas,pero la autoridad no lo confirmó.

“Les va a cargar la ver…, hijos de su chin… madre”, gritó uno de los pistoleros, narró un testigo.

“Entonces”, relató la víctima, “comenzaron a rociar de gasolina las máquinas, les prendieron fuego, dispararon y luego aventaron los granadazos (o las molotov)”.

El Gobernador Rodrigo Medina señaló que los agresores eran seis y que llegaron a bordo de dos vehículos, uno de ellos un Tsuru, del que no se especificó modelo ni color.

Informantes cercanos al negocio de los casinos vincularon el atentado a que los dueños no habrían cumplido el “pago de protección” que presuntamente cobra el crimen organizado.

Cuando los pistoleros prendieron el fuego, el pánico se apoderó de los clientes, que según versiones eran aproximadamente 150 personas, la mayoría de la tercera edad, amas de casa e, incluso, mujeres embarazadas.

Al ver bloqueada la entrada por los atacantes y el fuego, los clientes corrieron a refugiarse al fondo, hacia los baños, y otros más trataron de huir por una puerta al estacionamiento o por el segundo piso del lugar, pero ahí no había salida.

La única puerta señalada como salida de emergencia, en la pared oriente del inmueble, resultó ser falsa, ya que estaba cubierta por un muro de concreto.

Otras cuatro puertas que daban al exterior no estaban señalizadas y permanecían cerradas con llave.

“Cuando todos nos quisimos ir, todos quisimos caber por la misma puerta y nos empujamos”, contó una mujer.

“Yo escuché como cinco explosiones y vi muchos muertos. Todos estaban quemados”.

Además de los muertos, la Cruz Verde y la Cruz Roja reportaron atender a 10 lesionados, entre ellos un bombero, quienes fueron llevados a diversas clínicas del IMSS y al Hospital Universitario.

En la zona todo era caos: el fuego, el rescate de los cuerpos, el sufrimiento de los familiares, las labores de socorro, el olor a carne quemada y el denso humo negro que llenó el casino y cubrió por completo el sector San Jerónimo, generaron escenas dantescas.

“Encontramos en un baño para discapacitados 16 cuerpos (de personas) que murieron asfixiados, ya que no tenían quemaduras”, contó Andrés Molina, comandante del Cuerpo de Bomberos de Nuevo León.

“Los demás sí murieron calcinados”, agregó, “y los encontramos enterrados entre escombros, porque se colapsó el cielo falso del segundo piso.

“En las escaleras (hacia la azotea) encontramos varios cadáveres (de los) que no alcanzaron a salir”.

Según versiones oficiales, los cuerpos de rescate fueron avisados del incendio entre las 15:40 y las 16:00 horas y tardaron menos de 10 minutos en llegar.

A partir de ahí, inició la complicada y, por momentos, caótica, labor de rescate.

La falta de accesos y el fuego aún sin controlar impedían la entrada de bomberos y rescatistas.

Desesperadas, las corporaciones de auxilio recurrieron a dos retroexcavadoras conocidas como “mano de chango”, que operaban en las obras del par vial en Gonzalitos, para realizar boquetes en la pared del casino que da al estacionamiento y así liberar el humo acumulado en el edificio y tener más salidas de rescate.

Sin embargo, las autoridades sólo sacaron cuerpos calcinados por estos agujeros.

El perímetro del Royale fue resguardado por 80 oficiales de Monterrey, de Seguridad Pública estatal y de la Ministerial, quienes fueron apoyados por 40 soldados y 40 federales, pero, a pesar del numeroso contingente oficial, ninguna autoridad atendió a las decenas de personas angustiadas que buscaban información sobre sus familiares atrapados en el fuego.

Hasta antes del atentado contra el Royale, el ataque que más muertos había dejado el crimen organizado en la Ciudad fue el del 8 de julio en el bar Sabino Gordo, donde ejecutaron a 21 personas.

El de ayer representó el tercer atentado del año contra el Royale, que abrió en noviembre del 2007.

El 16 de enero, un enfrentamiento entre grupos armados dejó daños en la fachada del casino. Luego, el 25 de mayo hubo una ola de ataques contra cuatro casas de apuesta, incluyendo el Royale.

El casino atacado, además, es uno de los que enfrentan un proceso legal por parte del municipio de Monterrey, que el pasado 20 de mayo le aplicó una suspensión por trabajos de ampliación, pero logró reabrir tras un fallo a favor del Tribunal de lo Contencioso Administrativo.

Cuatro horas después del ataque, el Gobernador dio su primera declaración sobre la tragedia.

“Es un ataque dirigido a un casino en particular”, dijo Medina.

“Hay que investigar a los propietarios de este casino, qué hay atrás de este ataque, cuál es el mensaje que se envió y, sobre todo, dar con los responsables”.

De acuerdo con la página de la Dirección de Juegos y Sorteos de la Segob, el permiso del Royale está a nombre de la empresa Atracciones y Emociones Vallarta, S.A. de C.V., que tiene 26 casinos en operación en México, seis de ellos en Nuevo León.

En su Consejo de Administración figuran Rodrigo, José Francisco y Ramón Agustín Madero.

La empresa tiene un permiso otorgado en 1992 y con vigencia hasta el 2017.

Según versiones no confirmadas, el Royale fue comprado recientemente por el empresario Rodrigo Aguirre Vizzuet, hijo de Ramón Aguirre Velázquez, ex Regente del Distrito Federal.

El casino cuenta también con una licencia de uso de suelo como restaurante y casa de apuestas otorgada por la Administración municipal de Adalberto Madero el 10 de septiembre del 2007.

En lo que va del año, en el Estado se han registrado mil 266 muertes relacionadas con la delincuencia organizada, de los cuales 113 son víctimas inocentes.

El Secretario de Gobernación, Francisco Blake, llegó cerca de medianoche y permaneció en reunión en Palacio de Gobierno con Medina; el Alcalde de Monterrey, Fernando Larrazabal, y funcionarios de los tres niveles.

Con información de Perla Martínez, José Villasáez, Luis Castro, Verónica Ayala y Daniel Flores

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