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¿De verdad vives en “Salsipuedes”?

El Norte / Vida / Reportaje

Por: Abraham Vazquez

Por sus nombres, las calles de Monterrey y su área metropolitana pueden ser una vía al pasado, un callejón sin más salida que la enciclopedia, un camino de rarezas ortográficas y hasta un acertijo que despierta perplejidad, burla o simpatía.

Ya sean avenidas, vías medianas o pequeñas privadas, algunas de las más de 25 mil 700 arterias que cruzan la Ciudad y su área metropolitana están marcadas por la curiosidad que cargan en su denominación.

La nomenclatura en la Ciudad es a veces desafiante: Salsipuedes y No Me Olvides; recuerda a equipos de futbol tan legendarios como desaparecidos, ¿te acuerdas de los Jabatos?; guarda reliquias de la ingeniería automotriz de los 70, Datsun; y pone en circulación algunos juegos de la infancia, como Columpio.

Y es que la nómina de calles con nombres curiosos y raros es tan larga y sinuosa, que para acceder a algunas arterias necesitarás de un diccionario, porque quizá pocos sepan que Bauxita, por ejemplo, es un óxido hidratado de aluminio que suele ser de color blanquecino, gris o rojizo.

Pero otros nombres, a pesar de la Real Academia Española de la Lengua, quizá permanecerán como un enigma: “¿Qué significará Juieta?”, se preguntará quien visite esta calle en la Colonia Héctor Caballero Escamilla, en Juárez.

Y qué hay de habitar en calles como Morenita Mía, Tlachicuerías, Aguaturma, Ajijic, Akamul, Baobab, Bimbo, La Bolita, Coma, Matachines, Hediondilla, Fonacot, Lesbos, Oit, Jujuy, Guaco, Uña de Gato, Ixtlixóchitl y Zinnia.

Además de héroes y fechas históricas, en las calles de la Ciudad corren nombres poco comunes provenientes de las mitologías griega y prehispánicas; de ídolos del cine (ahí están Pedro Infante y Jorge Negrete); de vegetales como para hacer una rica ensalada; de minerales raros; y de todo un zoológico de especies extravagantes y hasta extintas.

Entre la risa y la costumbre

¿Cómo se llama su calle?

“No Me Olvides”, responde Martín Gómez, de la Colonia Hogares Ferrocarrileros.

“¿Es en serio?”, recuerda que le preguntan.

“Sí. Pero el nombre no es de recordar, sino el de una flor”, aclara quien vive en esta calle desde hace 26 años.

“Cuando doy mi dirección piensan que estoy bromeando, pero luego casi siempre se quedan admirados porque confirman que la calle se llama así”, apunta con una sonrisa.

Situaciones similares pasan quienes viven en calles que no estuvieron reservadas para los héroes.

“Algunos invitados me dicen: ‘¿Y nos vamos a columpiar ahí en tu calle o qué?'”, señala entre risas Elizabeth Balderas, quien desde hace 10 años vive en la calle Columpio de Colonia Las Palmas, en Santa Catarina.

Los habitantes de calles con nombres poco comunes coinciden en que terminan por acostumbrarse a sus nombres. Incluso para algunos llega a ser motivo de orgullo.

“Mi calle se llama Salsipuedes y quiero que sepas que es un bonito nombre para la calle, único en el Estado. Y si nosotros no se lo pusimos, ¿cómo se lo vamos a quitar?”, dice Gabino Coronado Rodríguez, habitante de Guadalupe.

 ¿Quién las bautiza?

Víctor Martínez Trujillo, director de ingeniería de Vialidad y Tránsito del Municipio de Monterrey, explica que los nombres de las calles en la Ciudad son propuestos en primera instancia por los desarrolladores de los nuevos fraccionamientos.

Otros nombres, en colonias más antiguas, provienen de la tradición popular o fueron acuñados por autoridades para rendir homenaje a personajes de la historia, reconoce el titular de la dependencia municipal que se encarga de la aprobación y recepción de nomenclaturas.

“Creo que Monterrey (y el área metropolitana) es una ciudad con muchos nombres propios o comunes. Ésta es una tendencia en muchas ciudades del País, a diferencia de otras ciudades que se denominan con números y letras”.

Actualmente, para regular los nombres de calles en la Ciudad existe el Reglamento de Nomenclatura para la Vía Pública y Bienes del Dominio Público del Municipio de Monterrey.

Ahí se especifican los pasos a seguir para aprobar el nombre de una calle con el de una persona o el de cambiar el nombre a una calle, que en este caso deberá proponerse ante el cabildo y ser aprobado por mayoría. Pero además de esto, posteriormente se tienen que alterar las escrituras de las casas y toda la documentación relacionada con los domicilios.

Uno de los últimos cambios de nombres que se recuerdan fue la desaparición de la Avenida del Estado, en el tramo de Garza Sada a Revolución, por el de Fernando García Roel. Y apenas esta semana, la Privada Matamoros, en la Colonia del Maestro, regresó a su antiguo nombre luego de que en noviembre se intentó ponerle el nombre de Pindoce, en homenaje al payaso Dionisio Ortiz Martínez.

El reglamento dispone que los nombres de calles no deberán tener palabras ofensivas a la moral, no tener más de tres palabras, (aunque en San Nicolás existen calles como Año Internacional de la Mujer) y evitar la repetición.

Al menos en el área metropolitana, además de Monterrey, San Nicolás, Guadalupe y San Pedro cuentan con un reglamento para nombrar a sus calles, pero todas las regulaciones para la nomenclatura operan a nivel municipal.

Algunos historiadores y personas vinculadas con el tema han propuesto la creación de una legislación estatal para organizar los nombres a nivel estatal.

El 29 de noviembre de 1995, en medio de una polémica religiosa e histórica y sin respetar los trámites, el Cabildo de Monterrey aprobó por mayoría cambiar el nombre de la calle Ocampo, en su tramo de Zuazua a Constitución, por el de Padre Raymundo Jardón.

Y aunque no es de una calle, otro de los cambios más sonados fue el cambio de nombre de la colonia Granja Sanitaria (que algunos rebautizaron como “Granja Sanguinaria”) a Valles de Santa Lucía.

 La marca del Siglo 19

Antes de que las calles tuvieran nombres de figuras históricas, fechas o cosas, las calles se designaban por sus características, recuerda Ricardo Elizondo, escritor e investigador del Noreste.

“En el Siglo 19, el nacimiento de la Ciudad como base del ciudadano hace que las calles se vuelvan marco de honor para determinados personajes y el ayuntamiento dispone los nombres. Antes las calles llevaban nombres circunstanciales, como Calle del Aguacate, del Puente o del Río”, señala el autor de “Relatos de Mar, Desierto y Muerte”.

Elizondo señala que a través del nombre de las calles se puede conocer el desarrollo del primer cuadro de la Ciudad a finales del Siglo 19 y principios del 20.

Entre las curiosidades que destacan está por ejemplo que algunas calles han mudado de ubicación constantemente, como “Progreso” y “América”, que durante la historia de la Ciudad han designado diferentes calles.

De acuerdo con la edición 2006 del Guía Roji, Ciudad de Monterrey, los nombres de calles que más se repiten son los dedicados a las figuras de Benito Juárez, con 136 menciones en colonias distintas; y la del escritor Alfonso Reyes, mencionada en 65; en cuanto a nombres propios, la calle Álamo aparece 44 veces.

 Una larga lista

La urbanización exponencial de las últimas décadas generó que los nombres de las nuevas calles parezcan extraños, señala el cartógrafo Roberto García Naranjo.

“Ha habido un crecimiento muy grande en la Ciudad. Sí hay veces que hay nombres que no están en el diccionario, que se acuñan por los nombres de los vecinos y de los lugares de donde vienen, porque para ellos significa algo”, expresa el especialista, quien ha trabajado para el INEGI y Guía Roji.

El crecimiento de la Ciudad y la necesidad de nombres nuevos y que no se repitan originan que surjan títulos poco comunes, reconoce.

Y, por cierto, ¿cómo dices que se llama tu calle?

 De antología

Éstas son algunas curiosidades que ofrece la lista de las más de 25 mil calles de Monterrey y su área metropolitana:

 LAS MÁS TAQUILLERAS (los nombres más empleados)

Benito Juárez 136

Alfonso Reyes 65

Álamo 44

Encino 36

Monterrey 20

 LAS QUE ESTÁN PARA COMÉRSELAS

· Pepino

· Lechuga

· Zanahoria

· Chile

· Repollo

· Betabel

· Champiñón

*Todas están en la Colonia Ampliación Fernando Amilpa.

 LAS INCOMPRENSIBLES

· Baobab

· Bauxita

· Topara

· Tecnecio

LAS CHUSCAS

· Matachines

· Tlachicuerías

· Hediondilla

· Uña de Gato

LAS DE LA ÉPOCA DE ORO

· Pedro Infante

· Jorge Negrete

· Joaquín Pardavé

· Sara García

· Fernando Soler

 

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