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Límites…¿indefinidos?

El Norte / Locales / Regiópolis 20/20

Por: Jorge Longoria

El candente tema del desarrollo urbano y la construcción de edificios de departamentos siempre será recurrente tras cualquier tormenta. Esta semana que recién termina giró en torno a un edificio en los límites del fraccionamiento Las Lajas, en Monterrey.

Con la psicosis desatada por los escurrimientos de lodos en la Sierra Madre, que provocaron severos daños a decenas de residencias y viviendas, no sólo en San Pedro sino en varios puntos de la Regiópolis, aunada a los magros antecedentes de 1988, se ha llegado al extremo de satanizar cualquier multifamiliar, sin importar que esté en ladera o no.

Por supuesto, existen ejemplos de sobra para que los vecinos o moradores pasen de la psicosis a la paranoia y el que esto esté sucediendo tiene su explicación y razón más que fundadas.

 Ejemplos contundentes

Diseminados en la Regiópolis abundan los ejemplos; los multifamiliares de Hogares Ferrocarrileros que se inundan; multifamiliar en Balcones del Valle que se colapsa; multifamiliar frente al Campestre que ahora tiene de “vecinos” a edificios de oficinas; multifamiliares en el Tecnológico, que terminan atiborrados de estudiantes; multifamiliares amparados que se construyen en cañadas, etcétera, etcétera.

Y la verdad, parecería que todos tienen un común denominador: el límite es la imaginación. Y aunado a la complacencia de la autoridad urbana (antes estatal, ahora municipal), lo mismo se localizan o construyen en los terrenos menos comercializables o vendibles, esto es, en un predio “sumido” en una depresión topográfica e inundable, o bien irregular en sus dimensiones con “soluciones copadas” de vehículos a su alrededor en donde difícilmente se encuentra la entrada principal, así como también se ve como propicio ubicarlos junto a zonas detonadas comercialmente, como si lo comercial tiene que ir avecindado obligadamente con lo multifamiliar, o de plano en cañadas y pendientes abruptas provocando la sensación de que “se puede resbalar”.

Ante tales evidencias y sensaciones, en donde pareciera que ante los escrúpulos comerciales de ciertos desarrolladores impera más el negocio multiplicador en sí que la solución a la vivienda, parecería que es incontenible e irremediable la satanización de la solución vertical.

 La excelsitud soñada

Sin embargo, pensar que nuestros desarrollos verticales en la montaña están en la búsqueda de nuestro Machu Picchu -que con sus grandes escalinatas y extensas explanadas son el tesoro de la civilización inca, desarrollado a 2 mil 700 metros de altura y que constituyen los restos arqueológicos más sorprendentes e importantes que se han descubierto en América Latina- como que hay mucha distancia de por medio; tampoco es por ahí.

No obstante, sí estoy de acuerdo con los estudiosos de la planeación urbana en que la solución para evitar el alto costo de la urbanización y, por ende, el desparramamiento de la mancha urbana de la Regiópolis, es la solución multifamiliar vertical, y con ello ayudar a la redensificación de la misma.

Entonces si estamos de acuerdo en que los desarrollos verticales o multifamiliares, manejados con prudencia, planeación y como concepto integrador de optimización de la infraestructura urbana, además lo entendemos como un conducto para la sociabilización de sus habitantes, entonces, por qué en vez de ser una solución, son ahora un problema, ¿qué está pasando?

 Autoinmoladores

Son muchas la interrogantes y muchos los actores en la larga cadena del proceso de desarrollo de un multifamiliar, que va desde proyectistas hasta vendedores, pasando por la amorcillada gestión de autorización, pero ¿realmente existirán constructores y desarrolladores con una mentalidad suicida y perniciosa, que construyan e inviertan para que se colapsen los edificios?

¿Estará la autoridad realmente en complicidad corrupta como para extender permisos que atenten contra la vida?

Honestamente, no lo creo, y tan no lo creo como tampoco pienso que sólo los multifamiliares son los únicos causantes de obstruir cañadas, toda vez que existen casos -y muchos- de lotes unifamiliares en la Sierra Madre con magnas residencias que en su planta baja ocupan más del doble o triple del desplante de un edifico de departamentos.

Para muestra muchas fotos publicadas en EL NORTE. Los casos más alarmantes de daños por escurrimientos de lodos y derrumbes de bardas y muros de contención se presentaron, en su inmensa mayoría, en residencias unifamiliares.

Por lo anterior, insisto en que hay que profundizar en la búsqueda de la causa que ha propiciado todo este mare magnum y descontrol antes que sigamos satanizando lo que pudiera ser la solución para la Regiópolis.

Legislando la duda

Lo que está sucediendo con denuncias de vecinos sólo provoca más confusión, como el hecho de que a raíz del reportaje de EL NORTE sobre el edifico en Las Lajas algunos piensan que el edificio tiene una inclinación de 24 grados en vez de estar asentado en una ladera de 24 grados.

Mientras la política urbana siga en su perdida búsqueda de la “perfección” de la Ley de Desarrollo Urbano, que en los últimos 25 años ha propiciado al menos 5 cambios fundamentales en el quehacer del desarrollo, en donde docenas de Diputados locales han pasado desde rápidos cursos de “aprendizaje”, hasta el grado de sentirse inmaculados y con el toque del dedo poderoso, seguiremos en la incertidumbre del destino de nuestra Regiópolis.

Los bandazos en que ha derivado tanta letanía y “reformas” a la Ley en la que lo mismo han sido influenciadas e interpretadas por los “conceptos vanguardistas” de secretarios en turno que lo mismo han sido abogados, ingenieros mecánicos electricistas, ingenieros químicos y hasta contadores públicos, como que ya ha dado sus resultados: una completa anarquía y desatino en el destino, uso y explotación del suelo.

La planeación miope de servilleta, por mucho propiciada por la Seduop, en donde sólo se permitían autorizaciones de siete en siete hectáreas, aunada a la inestable legislación, es lo que está propiciando este caos.

Si entendemos que el negocio de la comercialización del desarrollo esté en la ubicación y condición en que éste se dé, y existe, es porque la demanda lo absorbe y que evidentemente estos desarrollos se dan en las condiciones que la ley lo permite, en donde pareciera que los límites siempre serán desconocidos.

Ante este caos, que ha propiciado no sólo la “marginación” de que los desarrollos verticales se den en los límites de lo imaginable, sólo contribuyen a que la cadena vertical de víctimas del caos se extienda sin límites. ¿Hay alguien ahí que comprenda esto y le ponga punto final?

About Jorge Longoria

Analista Urbano y experto en Planeación Estratégica de Ciudad. Su experiencia en el ámbito urbano datan desde 1981 y se desempeña como Analista, Planificador y Consultor Urbano, además de dictar Conferencias en diversos Foros y agrupaciones profesionales. estudiantiles y organizaciones ciudadanas. Twitter: @JorgeLongoria

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