Edificios que se caen (en la Sierra Madre)

El Norte / Locales / Pulso Urbano

Por: Gabriel Todd

Se aproxima el otoño y como “disco rayado” el tema de las construcciones y deslaves en la Sierra Madre se hace presente.

Piedras gigantes que caen, casas o edificaciones perjudicadas por las corrientes de agua y el recuerdo de la tragedia de un edificio que “resbaló” en el pasado y puso de manifiesto la fragilidad de ciertas zonas de montaña y la falta de atención y cumplimiento de los procesos constructivos.

Al margen de la “búsqueda de sangre” en torno al “índice” de culpabilidad de cada quien, conviene preveer posibles soluciones para el futuro próximo, como la que anunciamos “letras abajo”.

Todos ya sabemos (y los que no saben se hacen…) de los abusos u omisiones constructivas de la sierra.

Todos ya sabemos que el aspecto estructural es un tema que le corresponde al permiso de construcción municipal y el Ayuntamiento se avala con el perito o la información a veces poco profesional que le presenta el propietario.

Los peritos a veces ni son peritos, ni son responsables y ni hacen la obra. Así que para todo fin práctico, el propietario o constructor siempre será culpable, aunque gocen de permisos gubernamentales. Esto lo digo, desde luego, con cierto aire de cinismo.

Las autoridades en general nunca han sido sabelotodos sino simples administradores temporales agobiados con problemas, que sólo en contadas ocasiones entienden y merecen el cargo que ocupan.

Disculpen… no es crítica es una realidad.

El gobierno es un “pescado enjabonado” por naturaleza propia.

Además, la estructura de vigilancia y seguimiento es y seguirá siendo deficiente.

No hay tiempo para la estadística o el recuerdo; el objetivo es evitar la “grilla” y apagar el fuego de hoy. Si a esto le agregas los bajos sueldos, la escasez de recursos, los compromisos y la filosofía de “la propina” llegamos por vía express al tercer mundo.

Pero en fin, ya me salí del tema. Revisando la sierra tenemos por un lado, las colonia de “tinte” residencial campestre o de lujo, que son muchísimas, con tamaños de lotes y densificación potencial a veces inadecuados (desde mi punto de vista) para las características topográficas y geológicas de la zona, su infraestructura, la sana convivencia con la naturaleza, una vialidad segura y el adecuado suministro de los servicios básicos.

Sólo basta imaginar lo que sucedería en las “colonias semi-urbanas” disfrazadas de campestres como Olinalá y Palmillas, por citar algunas, si todos y cada uno de los lotes autorizados tuvieran encima una construcción “de la planicie” y si en cada casa viviera una familia con niños. Sin comentarios.

Por otro lado tenemos los edificios altos, todos en la “mira” y obviamente dentro de la lista misteriosa.

Al buscar el respeto ecológico se perfiló el concepto de verticalización en zonas arboladas y seguramente con esta idea nacieron en su momento los edificios que hoy son cuestionados. Nacen con aparente buena intención pero tal vez cimentados en un estrato equivocado.

Si bien parece estar demostrado el problema estructural particular del edificio (s) en riesgo de colapso que tanto se comenta hoy, yo me preguntaría si la falla no fue inducida adicionalmente por un cambio no previsto en las cargas calculadas.

Es decir, el edificio tiene mas de dos sexenios de vida y hasta hoy manifiesta problemas estructurales.

Sin ser experto, podría imaginar que una gran falla de cálculo estructural daría a luz en los primeros meses o años no 12 años después.

Por eso sostengo que adicionalmente algo alteró el equilibrio original, como un leve movimiento del subsuelo, que “colgara” peso adicional en algún elemento estructural.

Esto claro sin dejar de reconocer los posibles errores u omisiones en la construcción y el dimensionamiento que personalmente no me constan.

Pero aclarando que un cálculo de concreto reforzado en el papel presenta amplios factores de seguridad sobre la carga viva y la carga propia, difíciles de olvidar cuando uno lleva una clase del tema con el Dr.Bloomaier.

Pero en fin son sólo supuestos. Ahí les dejo mi inquietud. Yo creo que sí hubo movimiento del sub-suelo, pero la última palabra la tienen los expertos contratados por el Municipio.

Pero si alguna edificación en el futuro presenta problemas comprobables por movimientos del subsuelo, conviene estar enterado de que existen empresas dedicadas a subsanar este tipo de problemas, claro, en una escala local para una construcción en lo particular.

De hecho aquí en Monterrey se encuentran los representantes de la empresa “Denver Grouting Services” quienes seguramente ya se pusieron en contacto con las autoridades.

Esta empresa posee la tecnología para inyectar un compuesto especial a los cimientos o al subsuelo que se expande y compacta, sellando y devolviéndole la resistencia al suelo o inclusive aumentándola según la solicitud del cliente.

Es el tipo de empresa que participa después de los terremotos para estabilizar edificaciones a punto de colapsarse. De hecho, en octubre próximo el director de esa organización dará una conferencia en el ITESM bajo el patrocinio académico del departamento de Ingeniería Civil a cargo del Ingeniero Matienzo.

Los interesados anótense, sobre todo los dueños de los demás edificios… no vaya ser la de malas.

Por último, una reflexión.

No vale dejarse llevar por las voces de la economía cuando existen dudas o problemas de fondo como los que hoy se plantean en la Sierra Madre.

Si se pierde la plusvalía o bajan las ventas de terrenos en la zona, ni modo.

Seamos honestos, hagamos las cosas bien y luego hablemos de economía.

Todo se puede… pero en ese orden

About Gabriel Todd

Urbanismo, sustentabilidad urbana, pasion x proyectos de escala humana, de movilidad, de participacion , x el arte y la evolucion del ser

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