¿Rampas o trampas?

El Norte | Locales | Pulso Urbano

Por: Jorge Longoria

El pasado jueves 3, justo un día posterior al día de los muertos, un joven chofer de camión de carga, procedente de Saltillo, perdió la vida trágicamente a consecuencia de lo que en principio sólo fue una falla mecánica en su vehículo.

Tratando de salvar la vida propia y seguramente la de otros y consciente del riesgo que implica un tráiler sin frenos con 30 toneladas de carga y cuesta abajo, acata la medidas de seguridad implementadas por la Red Estatal de Caminos en el Estado de Nuevo León.

En una decisión de fracciones de segundos decide confiar y obedecer los señalamientos previos que “invitan” a que, en caso de emergencia por falla en los frenos, utilizar las rampas que, en teoría, le ayudarían a detener su desbocada carrera.

El resultado: un camión que nunca frenó, una rampa ascendente de 200 metros que nunca lo contuvo y al final un lanzamiento a precipicio de 25 metros.

Consecuencia: un tracto camión transformado (no frenado) con todo y su carga en una mole retorcida de hierros.

La tragedia: la muerte seguramente instantánea de un heróico conductor de 22 años que tratando de salvar más vidas, perdió la suya propia.

Hasta aquí la tragedia narrada en las páginas de Seguridad Pública de El Norte el pasado 4 de noviembre.

Este accidente nos evoca en la mente recuerdos de tragedias similares como la ocurrida tiempo atrás en Díaz Ordaz y el vado a Santa Bárbara, en donde un tráiler también sin frenos sembró muerte y destrucción al detener su carrera con otros vehículos.

Lo mismo ha ocurrido en este tramo, pero en la línea férrea (vía a México), tragedias en donde la fuerte pendiente acelera aún más los vehículos y trenes y que al fallarle los sistemas de frenado terminan por aplastar viviendas y cuanto “obstáculo” se encuentre en su camino.

Por esto mismo, el Gobernador del Estado decide la construcción de al menos 2 “rampas de emergencia” en la carretera procedente de Saltillo, justo antes del entronque del Anillo Periférico, mismas que fueron inauguradas hace poco más de un año por él.

Ha pasado el tiempo y hace menos de una semana, regresaba de Saltillo y observé las rampas, me llamó la atención su estado de abandono.

Comenté a mi compañero de viaje sobre eso, diciéndole que estas rampas requerían mantenimiento preventivo. Entre otras cosas, las famosa línea roja que conduce al chofer hacia la rampa, difícilmente se distinguía en el pavimento por su decoloración y desgaste, así mismo el acceso a las rampas estaba lleno de maleza y lo mismo se observaba a todo lo largo de la misma.

Era evidente que la grava o tezontle de la rampa colocada en forma suelta sin compactar, por el paso del tiempo y las inclemencias climatológicas, presentaba ya un grado de compactación mayor al deseado, con lo cual fácilmente se podría rodar sobre ella. (La intención es que la grava suelta permita el hundimiento del camión y lo frene)

Ahora con esta tragedia, me doy cuenta que no exagero al comentar lo que ahora, aunque tarde debo de insistir en señalar.

Bravo por la “idea” de la rampa, pero que lamentable es que jamás se le dio mantenimiento.

Que lamentable que jamás se midió el verdadero límite de seguridad de esta rampa, que ahora parece ser una rampa de lanzamiento.

Que lástima que jamás se advirtió sobre su real utilidad.

Me pregunto ahora, ¿tendrán los choferes de aquí en adelante el valor de trepar a estas rampas de lanzamiento?

¿Se fincarán responsabilidades sobre los responsables de esta muerte? ¿Quién indemnizará a la familia de este joven?

¿A quién se debe culpar? ¿al chofer?, ¿al propietario del camión?, ¿a la Policía Federal de Caminos?, ¿a la Red Estatal de Caminos?, o bien ¿a la naturaleza, por comprimir la grava?. O simplemente se dará la respuesta de siempre (como ocurre y se está haciendo costumbre) ante cualquier falla o hundimiento de una obra recién inaugurada: “La obra tiene fianza de garantía”.

Que lamentable pérdida de vida de este joven, pero que al menos su muerte sirva para salvar más vidas.

Creo que con lo ocurrido, no vasta con darle mantenimiento.

Ahora se requiere de llevar a cabo pruebas exhaustivas que demuestren su grado de confiabilidad y efectividad.

Que se corrija lo que se tenga que corregir y que se le dé a estas rampas su verdadera valía, pero es prudente que mientras esto no ocurra se cierren temporalmente y se adecúe otro sistema provisional de frenado.

About Jorge Longoria

Analista Urbano y experto en Planeación Estratégica de Ciudad. Su experiencia en el ámbito urbano datan desde 1981 y se desempeña como Analista, Planificador y Consultor Urbano, además de dictar Conferencias en diversos Foros y agrupaciones profesionales. estudiantiles y organizaciones ciudadanas. Twitter: @JorgeLongoria

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