A prevenir o lamentar (incendios)

El Norte | Locales | Pulso Urbano

Por: Jorge Longoria

En lo que va del año, al menos tres incendios de importancia se han suscitado en la Ciudad.

El problema de falta de hidrantes y la falta de agua en éstos de nueva cuenta reactiva la atención hacia esta gran encrucijada de la seguridad y la prevención de riesgos.

Afortunadamente de los males el menos peor y hasta ahora sólo se han arrojado pérdidas materiales, sin embargo, el verdadero susto podría estar a la vuelta de la esquina.

Sin pretender caer en el tinte alarmista o bien ser ave de mal agüero, y estando consciente sobre el problema de falta de inversión en los sistemas de seguridad como sería las nuevas redes contra incendio en la Ciudad, vale la pena voltear a ver más de cerca “”los focos” de alto riesgo latente que atentan contra la población civil.

Fuera de las fábricas o centros de trabajo, en donde el riesgo o prevención de éstos atañen directamente a sus propietarios, existen centros comerciales o recreativos en los que la falta de atención en este renglón podría repercutir en catástrofes de grandes consecuencias.

Sólo por citar algunos casos, encontramos cines, discotecas, bares, centros comerciales, tiendas de autoservicios, etc., en los que encontrar salidas de emergencia o bien sistemas de seguridad para un rápido desalojo y asistencia, francamente es impensable.

Si a ésto le agregamos la falta de apoyo y facilidades a los cuerpos de servicio de emergencia, como el caso de los hidrantes sin agua, el cuadro está listo para la nota de ocho columnas.

Pero si usted piensa que esto sólo ocurre en los edificios más antiguos se la Ciudad, como el Mesón Estrella, valdría la pena pensar en lo siguiente.

En los nuevos centros comerciales en donde se cuenta con cisternas, redes internas y mangueras o extintores contra incendio, en donde el “”riesgo” está medido y en donde además se cuenta con vigilancia constante para casos de auxilio, el problema crece ante la carencia de un proyecto de asistencia emergente.

A raíz de la llegada del concepto tipo “mol”, en donde Galerías Monterrey fue el pionero con exclusividad comercial, surgieron otros con iguales pretenciones, tales como Hipermart San Pedro, San Agustín y Plaza la Silla.

Estos últimos, a diferencia de Galerías Monterrey, con la “mezcla” extraña de considerar como negocio ancla a una tienda de conveniencia familiar como lo son las tiendas de víveres.

Me refiero a lo extraño, al hecho de que en Estados Unidos, en donde están probados los sistemas comerciales y sus “”entrecruzamientos”, han optado por incluir en los sistemas tipo “”mol” sólo tiendas ancla tipo enseres, electrodomésticos, moda y accesorios.

En cambio los víveres y perecederos los ubican en centros de conveniencia familiar, en conjuntos de acceso exterior y rápido.

En fin, lo cuestionable de esta mezcla extraña radica en el alto riesgo de incendio por la gran cantidad de almacenamiento de comestibles tales como aceites, ceras, manteca, licores, etc., de incuestionable y rápida combustión, amén de la gran cantidad de empaques inflamables.

Pero volviendo al punto de la carencia de un proyecto de seguridad y asistencia emergente, llama poderosamente la atención el hecho de que la pretendida atención en la seguridad interna se vea cuestionada ante la falta de accesos emergentes a las brigadas de auxilio externo.

Esto se palpa el observar que en los centros comerciales más reciente su diseño arquitectónico se encuentre prácticamente “”encajonado” en sus límites de propiedad y su único frente “”invadido” por estacionamientos de empleados y visitantes, como sería el caso de Plaza Opción San Pedro y Hacienda San Agustín.

O bien se da el caso en donde el centro comercial prácticamente es un “”núcleo comercial”, por encontrarse totalmente rodeado de autos hasta en la azotea, tal es el caso de Plaza la Silla.

El único ejemplo que se rodeaba de islas de estacionamiento y de accesibilidad por todos lados lo constituía Galerías Monterrey, pero con su más reciente ampliación, y por consiguiente mayor capacidad, el estacionamiento se volvió un caos de comunicación.

Pero si de centros comerciales hablamos también en los populares sobran ejemplos, y el más elocuente y riesgoso lo representa el “”pasaje” comercial de Colegio Civil, así como el de la calle Arteaga.

En el caso de los cines existen algunos que son verdaderas trampas inseguras e insalubres.

Para ejemplo basta ver los cines del Mol del Valle, en donde las “”salidas” de emergencia se encuentran junto al acceso y con la agravante de encontrar escaleras cuesta arriba.

En las discotecas, el sobrecupo, la obscuridad y carencia o deficiencia de salidas de emergencia complica aún más la posible asistencia emergente.

Ante todo esto, es urgente replantear la seguridad en los edificios.

La falta de hidrantes y la falta de programas oficiales para la prevención de riesgos es sólo una agravante más ante la serie de actitudes despreocupadas de los administradores o encargados de la seguridad de los edificios.

O aprendemos a prevenir o nos atenemos a seguirnos lamentando.

 

About Jorge Longoria

Analista Urbano y experto en Planeación Estratégica de Ciudad. Su experiencia en el ámbito urbano datan desde 1981 y se desempeña como Analista, Planificador y Consultor Urbano, además de dictar Conferencias en diversos Foros y agrupaciones profesionales. estudiantiles y organizaciones ciudadanas. Twitter: @JorgeLongoria

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