El Centro, vivido y deprimido

El Norte / Locales / Pulso Urbano

Por: Jorge Longoria

Monterrey, específicamente su centro, sufre ahora las consecuencias de una deficiente e indiferente planeación.

Sin querer alarmar, la situación de abandono que se percibe en sus calles y barrios viejos nos demuestra su real situación de descuido.

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Basta que nos animemos a transitar entre sus calles a cualquier hora del día para darnos cuenta de esta situación. Sin embargo, debo aclarar que me refiero no al centro de actividad comercial por excelencia, sino al “”otro resto” del Centro de la Ciudad.

Aquél centro olvidado que incluye las calles de Diego de Montemayor, Mina, Riva Palacio, Platón Sánchez, Juan Ignacio Ramón, etcétera. Todas esas calles del sector oriente de la Macroplaza que no fue “”detonado” por este mega proyecto de regeneración urbana.

Al respecto, vale la pena comentar y analizar las consecuencias de esa falta de “”detonador urbano” que no se ha dado.

En días pasados en la Sección Cultural de El Norte, se hacía referencia a la Escuela Primaria Lázaro Garza Ayala, que a punto de cumplir sus 100 años de fundación, estaba siendo considerada por la Secretaría de Desarrollo Social para su cierre definitivo.

Esta escuela de tantos recuerdos personales, en donde cursamos nuestra educación primaria, ubicada en Juan Ignacio Ramón y Diego de Montemayor, sufre al igual que otras mas del Centro de la Ciudad, la falta de alumnado por la emigración de las familias del sector.

Si alguna duda existía sobre los publicitados resultados del último censo de población, en donde se registró por primera vez una disminución de habitantes en Monterrey con un 2.4 por ciento, ahora se comprueban estos resultados.

La población central de Monterrey emigra a la periferia por mejores expectativas de desarrollo familiar.

Ante este fenómeno parece propicio replantear las políticas de descentralización por las de redensificación del Centro.

Los actuales candidatos a la Alcaldía de Monterrey, principalmente Benjamín Clariond, del PRI, se han pronunciado por la descentralización de la Ciudad, sin embargo, se debe ser cauto en esta hipótesis en lo referente a la población.

Las causas de este fenómeno, en donde los hijos emigramos, son el resultado de una política de desatención total a estos sectores.

Por un lado, jamás se han planteado proyectos de regeneración social en donde se estimule la creación de centro de recreación y esparcimiento para las familias del Centro.

Por el otro, ha existido una marcada situación sobre atención y fomento al sector comercial.

Ante esto, el resultado es una desconcertante actitud de respuesta ciudadana, que observa pasivamente cómo sus calles alejadas del Primer Cuadro comercial se degradan paulatinamente. Aunado a lo anterior y como consecuencia lógica, está la incertidumbre del destino de uso de su suelo.

Calles angostas y taponeadas sin continuidad específica, pulverización comercial por doquier y falta de atractivo de convivencia familiar, son sólo algunos de los “”peros” de dichos sectores.

Cabe aclarar que se han hecho intentos por rescatar el uso del suelo habitacional, tal es el caso de los desarrollos multifamiliares en lo que antes fue la planta de materiales aislantes por Héroes del 47 y González Ortega, o bien el localizado en la antigua planta de Mosaicos Rivero, en la calle Riva Palacio.

Sin embargo, existen aún innumerables lotes baldíos o fincas abandonadas sin ciencia cierta sobre su destino final.

Aquí cabe la pregunta, ¿Existe algún proyecto de regeneración urbana que termine con la incertidumbre de los aún moradores del antiguo Centro?

La respuesta a esto deberá ser determinante para el destino final de los inmuebles de las antiguas y legendarias escuelas primarias del Centro de la Ciudad.

La regeneración y redensificación del Centro, que actualmente se está dando con proyectos aislados de multifamiliares, y que son en su mayoría ocupados por matrimonios jóvenes, demandará en un futuro inmediato la reactivación de los centros escolares.

¿Por qué no pensar en forma conjunta entre la Secretaría de Desarrollo Social y la de Desarrollo Urbano?

Monterrey también tiene un centro que está lleno de riqueza patrimonial e histórica, no contribuyamos a que éste se “”vacíe”.

Quitémosle lo deprimido y evaluemos lo vivido.

Estas son algunas de las acciones que se pueden realizar para salvar la parte más abandonada del Centro:

.- Concesionar a escuelas o universidades privadas el uso de estas edificaciones, contribuyendo con ello al retiro de centros escolares sobrepoblados en colonias residenciales como la Obispado y Chepevera.

.- Llevar a cabo estudios de planeación urbana con atención primordial a su vialidad, fomentando la rectificación de su trazo y continuidad, creando con ello nuevas expectativas de desarrollo tanto comercial como multifamiliar, activando la plusvalía a la propiedad.

.- Rescatar manzanas deprimidas para dar pie al surgimiento de áreas recrea-tivas y de esparcimiento, crean do micropulmones de oxigenación ambiental.

.- Fomentar la creación de juntas de vecinos para hacer resurgir la convivencia habitacional, que despierte el interés por el cuidado del sector.

Casas como ésta, ubicada en Juan Ignacio Ramón y González Ortega, ejemplifican el abandono del Centro.

Las escuelas del Centro, como la Lázaro Garza Ayala, carecen de estudiantes porque los habitantes de la zona antigua decidieron emigrar a la periferia, donde aparentemente encuentran mejores condiciones de vida.

About Jorge Longoria

Analista Urbano y experto en Planeación Estratégica de Ciudad. Su experiencia en el ámbito urbano datan desde 1981 y se desempeña como Analista, Planificador y Consultor Urbano, además de dictar Conferencias en diversos Foros y agrupaciones profesionales. estudiantiles y organizaciones ciudadanas. Twitter: @JorgeLongoria

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