Semaforéndum, semaforden ¿o que?…

El Norte | Locales | Pulso Urbano

Por: Jorge Longoria

Verdaderamente nos encontramos extrañados. Estamos conscientes de que en San Pedro Garza García todo puede suceder, desde pensar en construir pasos elevados para… ¡duendes!, hasta movimientos telúricos.

Pero, de ahí a que sus propios habitantes y autoridades desatiendan o resten importancia a la vialidad exigiendo y permitiendo a su vez la semaforización por doquier y bajo cualquier pretexto “”justificable”, es verdaderamente preocupante.

Todo puede suceder y pasa, mientras los vecinos cooperen y así lo acuerden con la autoridad. PERO. Pero, siempre y cuando bajo esta condición no se perjudique a la mayoría o se ponga en riesgo de integridad física a terceros.

De ocho meses a la fecha se han instalado al menos tres juegos de semáforos. El caso es que no precisamente en cruceros existentes. Y lo que es peor, con una tendencia de difícil pronóstico y subsecuente descontrol.

 CASO UNO

Avenida Vasconcelos con la calle J. Montemayor, al sur, y Támesis, al norte.

En apariencia, se quiso dar respuesta a la solicitud inicial de los vecinos de la colonia Rincón de La Montaña.

Conocemos los antecedentes dado que en nuestro anterior desempeño en la Dirección de Urbanismo, se obtuvieron y presentaron a los vecinos dos opciones.

Ambas opciones, que involucraban no sólo a la colonia solicitante, se prestaba además para atender otras solicitudes sobre el mismo asunto vial de un amplio sector, que comprendía Tampiquito y las colonias Capistrano, Pro viviendas San Pedro, Hacienda del Valle y Barrancas del Pedregal. Esto es, desde Vasconcelos al norte, Diego Saldívar al sur, J. Montemayor al poniente y Suchiate al oriente.

Surge una tercera opción propuesta y acordada con los mismos vecinos, en donde se planteaba la necesidad de cambios de sentido vial y una mayor seguridad de cruce a Vasconcelos.

Esta tercera opción planteaba el reordenamiento de los flujos de entradas y salidas de la colonia, corrigiendo situaciones como el doble sentido de las calles angostas, o bien de peligro como el de 20 de Noviembre y Diego Saldívar, o el de la limitación al tráfico pesado de transporte de carga en Plutarco Elías Calles y 16 de Septiembre.

Esta, por lo visto, fue olímpicamente descartada, y con esta simplista actitud de “”poner” el semáforo en este crucero, es evidente que sólo se pretendió acallar las voces inconformes que reclamaban solución a su situación largamente esperada, desechando diversas solicitudes de vecinos de colonias aledañas.

Bajo este criterio, ni el centro comercial ni los que autorizaron el semáforo caben en MacAllen.

CASO DOS

Semáforo instalado en el Bulevar Díaz Ordaz, frente al nuevo centro comercial en la antigua Leona.

Este bulevar, considerado como carretera urbana, vía primaria, vía de acceso controlado, vía intermunicipal, o como se le quiera llamar, representa, desde cualquier punto de vista que se le quiera ver, al margen de su clasificación, el eje o columna vertebral de comunicación y penetración FISICO y UNICO del sector poniente con el resto del área metropolitana.

Este tramo en cuestión, de 1.9 kilómetros de longitud, desde Corregidora hasta el acceso a La Fama en Santa Catarina representa, sin temor a equivocarme, el tramo vial que con más equipamiento urbano se puede encontrar en el área metropolitana.

Veamos si no. Cuatro pasos peatonales, uno de ellos el primero en el estado con rampas en substitución de escaleras. Murete central de protección contra choques frontales, excelentes retornos en sus extremos que permiten fácil maniobrabilidad a los conductores, incluso de vehículos de carga pesada. Y por sí fuera poco, se aprecian dos esculturas urbanas, una en el acceso de Akra, y la otra frente a Cerámica Regiomontana (si mal no recuerdo de Felguerez y Melendez respectivamente, promovidas en su tiempo por el ahora alcalde Mauricio Fernández).

Por si fuera poco, cuenta con oficina de pasaportes, clínica del Seguro Social, dos gasolineras y ahora dos centros comerciales.

Claro, también tiene inconvenientes, cuenta con cruce de espuela de ferrocarril a la altura de la John Deer y deficiente alumbrado público, y lo que es de naturaleza implícita para este tipo de avenidas, un alto aforo vial de más de 5 mil vehículos por hora.

Gran parte de este equipamiento, más positivo que negativo, obedece a la alta participación de las empresas del sector. Industriales comprometidos con su municipio y su estado, que han sabido responder cuando se les ha solicitado, y que sobre todo han tratado de brindar facilidades y seguridad a sus trabajadores.

Pues bien. Todo, absolutamente TODO lo anterior, ha sido increíblemente ignorado por los autores “”intelectuales” de esta decisión de instalación del semáforo “”privado” (de razón) de servicio exclusivo al centro comercial.

Es evidente que la única “”razón” justificante de atender esta solicitud es la de permitirle al centro comercial “”captar” con facilidad la clientela del oriente, que de otra manera, al transitar hasta el retorno en La Fama, se vería “”atraído” por entrar con la competencia del poniente que se localiza en ese otro punto.

Bajo este criterio, ni el centro comercial, ni los que autorizaron el semáforo, caben en MacAllen.

CASO TRES

Claro, si ya se permite a centros comerciales cortar flujos intermunicipales, por qué no permitirle a escuelas privadas cortar vías primarias.

El tercer caso se ubica en el todavía no inaugurado tramo “”ampliado” de Vasconcelos al oriente.

Justo frente a la salida del Colegio Labastida, se acaba de instalar un semáforo para facilitarle al colegio la rápida salida de su calle interna.

Pero no es un semáforo de luces ambar intermitentes de precaución. Es todo un sistema reglamentario de tres luces. Que evidentemente entorpecerá más el tráfico que se pretendía aligerar con la ampliación.

CONCLUSION

No pretendemos, con estos casos sacados a luz pública, negar las que pudieran ser las válidas razones de ellos, tanto de los vecinos, comerciantes o directivos escolares, respecto a los pedimentos de facilidades viales.

Sin embargo, sobresalta a la vista que por parte de la autoridad responsable se está reflejando una actitud simplista y sin profuniddad sobre su autorización y posteriores repercusiones.

No es justificante el hecho de que el costo de estas implantaciones sea absorbido por los interesados al 100 por ciento.

En el caso de Díaz Ordaz, el trastocar el tránsito en una vía intermunicipal, implementando salidas izquierda y fomentando un cruce peatonal, ya desterrado anteriormente con los pasos peatonales, inevitablemente ni aún con la sobresaliente intervención de la corporación de Tránsito se podrá evitar el que un aventurado peatón se arriesgue y pierda su vida.

Porque esto, sin ser trágicos, inevitablemente sucederá, ya que es una invitación abierta para el peatón a este “”cruce rápido”, mismo que no prevee el alto total de los vehículos con rumbo a Santa Catarina.

Corresponde a su alcalde corregir esta situación, ya que este incipiente y grave problema de “”reclamos semafóricos” indiscutiblemente está sentando las bases para nuevas soluciones.

Nos consta que su alcalde Mauricio Fernández ha pretendido darle tintes democráticos a las decisiones urbanas.

Por ello existe en San Pedro el Comité de Tránsito y Vialidad, encabezado por el honorable ciudadano Raúl Maldonado. Este comité a pesar de estar integrado por ciudadanos no expertos en la materia, sí han demostrado poseer un gran sentido común y social para estos menesteres. Más aún si consideramos que ya tienen más de dos años trabajando y atendiendo este tipo de casos. De ahí nuestra mayor sopresa.

La ahora incipiente aparición y dentro de poco tiempo (de seguir bajo ese criterio) la atiborrante ubicación de semáforos “”privados” (de propiedad y de razón) en distintos rumbos de su territorio terminará por justificar otro referéndum.

Caray, tratar de conmemorar el primer aniversario del REFERENDUM del 25 de marzo de 1990 atentando contra al menos uno de los principales manifiestos declarados en su convocatoria, y descrito como CAOS VIAL. Francamente es una broma de mal gusto. O a la mejor es toda una intención por opacar este aniversario.

Alguien, al autorizar semáforos, esta malinterpretando el sentido del referéndum y lo convirtió en oportunidad personal de dictaminar órdenes e imponer negociaciones.

Algo está pasando en San Pedro en materia vial, y no es precisamente positivo. Aún es tiempo de frenar actitudes prepotentes, se debe reconocer y rectificar lo que en obviedad son lamentables errores de decisión. ¿O de capricho?

 

 

 

 

 

El semáforo ubicado en el Boulevard Díaz Ordaz es prácticamente un semáforo privado porque beneficia sólo a quienes van al nuevo centro comercial.

 

 

 

 

 

 

Afuera del Colegio Labastida existe otro semáforo que entorpece el tráfico vehicular.

About Jorge Longoria

Analista Urbano y experto en Planeación Estratégica de Ciudad. Su experiencia en el ámbito urbano datan desde 1981 y se desempeña como Analista, Planificador y Consultor Urbano, además de dictar Conferencias en diversos Foros y agrupaciones profesionales. estudiantiles y organizaciones ciudadanas. Twitter: @JorgeLongoria

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