Primavera 90’s: Lo verde, lo llano y lo lleno

El Norte | Locales | PULSO URBANO

por: Jorge Longoria

En marzo 19 de 1989 publiqué el artículo “”Consigna: perpetuar el verde”, haciendo referencia sobre lo que en aquel entonces se presentaba como una incipiente inquietud de “”hacer algo” por los extensos y descuidados camellones de las Calzadas del Valle y San Pedro en Garza García.

En ese entonces, su recién entrenado alcalde, Mauricio Fernández, nos había manifestado su deseo de “”aprovechar” los recursos existentes que “”lucían” por su abandono.

Nos dimos a la tarea institucional de conceptualizar la convocatoria para un concurso entre arquitectos paisajistas y grupos de estudiantes, a fin de obtener la lluvia de ideas sobre la “”explotación” racional de los más de 184 mil metros cuadrados de áreas verdes de estos incomparables espacios urbanos.

Hoy, con satisfacción, a dos años de este esfuerzo inicial, nos complace sobremanera el ver la ya tangible realidad de aquel esfuerzo inicial.

Sin embargo, el canibalismo interno practicado por algunas personas alcanzó a hacer algo de daño con su acción roja, que aunque no irreversible, sí pudiera opacar el brillo propio de esta acción verde.

 LO VERDE

Los otrora camellones con árboles plagados y marchitos con hierba por pastos han ido cediendo paulatinamente para dar cabida a una profunda transformación positiva de su paisaje.

Justo es reconocer la labor constante de la directora de Promoción de Obras, Diana Varela de García, quien retomando el esfuerzo ha contado con el profesional equipo de asesores, quienes integrados a su comité de parques y jardines, encabezado por Andrés Zambrano y el “”Chapin” Flores, están a punto de concretar su gran labor.

Son innumerables los obstáculos librados y lidiados. Desde la decidida acción de obtener el agua de pozos profundos inutilizados por años, pasando por la obstinada intervención negativa de personal directivo interno.

Hace dos años comentamos que la convocatoria lanzada iba más allá de un simple concurso por llamar la atención. Era el compomiso formal del alcalde por acabar con la apatía y el gasto superfluo sin beneficio a largo plazo.

La convocatoria en sí, titulada “”Primavera 90’s” (El Norte domingo 12 de marzo de 1989), representaba un concurso suigeneris, ya que se refería a rescatar el paisaje urbano además de fomentar la ecología, hoy tan de moda.

Comentamos además que también obedecía a la preocupación por revalorizar este paseo ante la pretendida idea estatal de convertir a la Calzada del Valle en un eje intermunicipal de tráfico pesado. De ahí nuestra defensa porque no se lleve a cabo la ampliación de esta avenida a través del callejón de los Ayala, tal como se plantea en el Plan Director de Desarrollo Urbano.

Los camellones de 40 metros de ancho, 1.8 kilómetros de longitud en Calzada San Pedro, y 2.7 kilómetros en Calzada del Valle, más la rotonda de los 106 metros de diámetro, y sus banquetas de 5 metros de ancho a lo largo de sus avenidas, la convierten en algo único en el área metropolitana. De ahí la importancia de este esfuerzo verde.

Hoy, la Calzada San Pedro luce su nuevo alineamiento de árboles trasplantados con técnica y conocimiento del oficio, y una revitalización de su suelo ofrecerá el manto verde de sus jardines gracias a su sistema de riego implementado.

Por su parte, la Calzada del Valle se concibió con un sello distinto pero no desentontante con la del Valle, se han plantado más de 600 nuevos árboles a fin de transformarlo como un paseo entre el bosque, para beneficio de los cientos de trotadores sampetrinos.

LO LLANO

Lamentablemente, como en todo proyecto, nunca faltarán las acciones de gente que únicamente estorba. Lo trágico de estas personas y lo dañino de su intervención se acrecienta aún más cuando ejercen un “”poder” de decisión.

En nuestro afán de ser honestos y a riesgo de recibir a través de las Cartas a El Norte críticas “”fundamentadas” de funcionarios disfrazados de juez, es preciso advertir lo siguiente:

El corredor serpentante que se construyó entre los árboles de la Calzada del Valle se hizo con un grado de deficiencia tal y sin planeación de su escurrimiento, que lo llano de su construcción ya empieza a provocar encharcamientos por esta deficiencia, además de representar una represa al natural escurrimiento del declive de sus jardines.

Su inminente deterioro se manifestará aún más el próximo ciclo de lluvias intensas de este año, si antes no se corrige este deplorable descuido que obedece a la apatía y recelo por falta de autoría paternal al proyecto.

En fin, reúne todo lo deseable para la crítica, construcción lenta, de mala calidad en su planeación (de seguro nada económica), lo ideal como para invitar a trotar fuera de su arroyo estropeando sus jardines reforestados.

Lo mismo se aprecia en las zonas de cruce peatonal en las esquinas, que habiéndose delimitado con pintura de hule “”termoplástica”, de esa que sólo es posible quitarla dañando el pavimento (porque “”hay que colocar lo mejor”), se trazó desde la esquina de la banqueta hacia… ¡el retorno de los automóviles! Ignorando el andador que se construye a varios metros de distancia de esta zona “”peatonal”. Aún a pesar de haber construido nuevos cordones de concreto (donde se pudieran haber implementado estos retornos).

Esto sólo es comparable al semáforo de Díaz Ordaz, que invita al peatón a su encuentro con el auto, sólo que por debajo de éste.

 LO LLENO

Se ha lanzado ya la convocatoria para la construcción del “”Paseo de los duendes” o algo así, que no es otra cosa más que pasos peatonales con rampas para interconectar los camellones con la rotonda.

El interconectar la Calzada del Valle suena positivo, y hasta natural, dado su actual diseño como andador o pista de trote central.

Pero, interconectar los camellones de la Calzada San Pedro luce más bien como capricho de concepción arquitectónica (¿o económica?) más que funcional. Ya que como comentamos líneas arriba, el concepto de camellones de esta avenida es más bien de jardín sin andador central.

Por otro lado, la gran deficiencia vial, que provoca alta concentración vehicular en la rotonda, hace pensar que mientras no exista proyecta alterno de solución a los flujos viales pudiera convertirse (la construcción peatonal) en un estorbo para una verdadera solución de fondo.

En torno a la rotonda existe un lleno impresionante de vehículos, pero no comparable con el vaso lleno de las decisiones absurdas en material vial. O acaso, ¿también en las constructivas?

Afortunadamente proyectos de reforestación como el dirigido por Diana Varela nacen con tanta fuerza propia que son capaces de sobreponerse a la lenta acción “”constructiva” tendiente a despertar a propios y extraños.

Esperemos que, a pesar de todo, al final, cuando las cosas se impongan por su razón, deberán brindar un motivo de satisfacción al alcalde cuando rinda las cuentas finales a su comunidad.

Las obras de remodelación de las calzadas y la deficiencia vial en el sector provocan caos vial.

Esta es una vista parcial de la Calzada San Pedro. Ahí se ha logrado una transformación positiva del paisaje.

 

About Jorge Longoria

Analista Urbano y experto en Planeación Estratégica de Ciudad. Su experiencia en el ámbito urbano datan desde 1981 y se desempeña como Analista, Planificador y Consultor Urbano, además de dictar Conferencias en diversos Foros y agrupaciones profesionales. estudiantiles y organizaciones ciudadanas. Twitter: @JorgeLongoria

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One comment

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