Ley apremiada por una premiada

El Norte | Locales | Pulso Urbano

Por: Jorge Longoria

Fuerte polémica se ha desatado en el Congreso del Estado en torno a la recientemente “”aprobada” Ley de Desarrollo Urbano.

En diciembre 28 de 1990, Día de los Santos Inocentes, fue unánimemente votada y aprobada la iniciativa de Ley de Desarrollo Urbano. Sin embargo, es retardada más de 42 días para que sea publicada en el Periódico Oficial del Estado.

Criticada por quienes se consideran afectados en su lícita actividad, los urbanizadores; defendida por quienes argumentan la necesidad de brincar una mejor expectativa de desarrollo y convivencia familiar, los diputados independientes; apurada por los tiempos políticos, por los priístas; y ante la inmediatez de respuesta de legisladores “”sorprendidos”, diputados del PAN, la Ley del Desarrollo Urbano está tempranamente siendo sometida a una dura prueba de resistencia.

CRISIS URBANA

Vigente desde 1976, la anterior Ley de Desarrollo Urbano, probó con creces a sus 15 años que se requería adaptar y modificar lo suficiente como para darnos mejores expectativas en su “”nuevo espíritu propositivo”.

Los resultados de aplicación de criterios de esa ley, la de 1976, son evidentes en forma material y manifIestamente reflejados en el ánimo de la población que durante ese tiempo maduró ante los hechos, en donde en más de una ocasión se vio afectada.

Se puede decir que el cierre de la década de los 80’s, 1989 y 1990, fueron los años de la crisis urbana por la gran cantidad de temas y problemas debatidos.

Destaca el surgimiento de grupos de ciudadanos de diversos estratos sociales, inconformes por el estado de cosas y convergentes en su rechazo a la política del desarrollo urbano.

En contrapartida, resaltó la apatía de grupos profesionales.

LEY SORDIDA

En ese incipiente arranque de la década de los 90’s, con el antecedente de una población decidida a participar y no dejarse sorprender, y ante la iniciativa de una nueva ley, era de esperarse que ésta tuviera los suficientes méritos como para ser premiada.

Contrariamente a lo esperado, lo que surgió fue una actitud apremiante de sacar contra viento y chubasco una ley en 1990, que ahora se antoja como titubeante.

Desconocemos las razones de los diputados priístas para tal apremio a fin de llevar a votación antes de finalizar 1990 una ley de por sí polémica y de alto grado de complejidad en su contenido e interpretación.

Pero lo que resulta obvio, es el gran error de la decisión infundada, al menos ante el consejo de la prudencia.

Las consultas públicas llevadas a cabo por la Comisión de Desarrollo Urbano del Congreso entre los ciudadanos, las organizaciones profesionales e institucionales, el tiempo de debate de las razones y el desgaste de tinta en informar sobre el “”avance democrático” de la consulta, han sido una lamentable y vergonzosa burla para el futuro desarrollo de la ciudad y la tranquilidad de quienes la habitamos.

SOLO EL INICIO

Sería ingenuo pensar que esta “”nueva” ley, que aún antes de publicarse oficialmente y que ya ha despertado gran controversia, terminará en esta sóla protesta y eventual modificación.

Cabe aclarar que esta gran polémica (debemos enfatizar) inicial, sólo se refiere a un solo artículo, y a un solo aspecto técnico repercutido por la política económica nacional.

La ley antes de su retardo de publicación, constaba de más de 220 articulados y con temas tan candentes que van desde su aspecto legal, jurídico y de autoridades, hasta el técnico, social, ecológico, de imagen urbana y de tramitología, así como sanciones y aplicaciones, que francamente creemos difícilmente durará más de un año sin que sufra mayores y profundas, más bien necesarias, modificaciones.

Es válida y de justicia social la postura de los independientes en tratar de darles más terreno, de 70 al 120 metros cuadrados, a la misma vivienda de 50 metros cuadrados regidos por el tope crediticio del FOVI.

Resulta paradójicamente justificada la postura de los industrializadores de la vivienda de preocuparse por las consecuencias de nuevos factores que impliquen un mayor costo en su producción.

Pero lo que no resulta sano ni beneficioso para el asalariado adquiriente de este tipo de viviendas de FOVI, y quien es el que directa y verdaderamente resulta perjudicado en este tipo de contraversias, es el caer en la guerra de papel y lucha de alianzas o bien de disparos de inmediatez “”razonada” de ambos bandos.

Por un lado se cae en una especie de “”chantaje moral” al difundir que 15 mil familias quedarían sin hogar.

Por otro lado, recae en una especie de “”chantaje humanitario” al hablar prácticamente de promiscuidad habitable y degradación del medio ambiente ecológico con viviendas apretadas.

Ante esta situación no deseada por nadie y para beneficio de todos, resultaría aconsejable atendamos las causas de fondo de este desequilibrio de resultados y no perder tiempo en los resultados de forma.

Diversos aspectos sociales, económicos, arquitectónicos, mercantiles y políticos están en juego. Sin embargo ante la exigencia de una rápida respuesta, existente alternativas mediadoras en el aspecto económico.(ver cuadro anexo).

Los puntos descritos en el cuadro, resultarán en lo individual o en lo colectivo, más ventajoso para el adquiriente quien al final de cuentas es a quien se pretende beneficiar (¿o no?).

CUENTAS CLARAS

En conclusión, debemos de entender la necesaria participación de los profesionales en la edificación de la vivienda social, y éstos a su vez deben de ser transparentes y objetivos en el verdadero servicio que se pretende brindar, al participar como puentes de este tipo de apoyo económico, a las clases sociales asalariadas.

Si los argumentos de verdadera estrechez marginal en los costos de operación y comercialización esgrimidos por los industrializadores de la vivienda es cierto, deberán de atenderse sus reclamos y no perjudicar a la población con aplicación de fórmulas irreales.

Si por el contrario, se demuestra que se pretende lucrar desmedidamente con el sacrificio económico de la población obteniendo sustanciosos márgenes económicos, se debiera sancionar y penalizar esta denigrante actitud que no sólo perjudica al asalariado sino a los profesionales de la construcción.

Debemos de apoyar decididamente la postura de verdadera legislación social llevada a cabo por el grupo independiente de congresistas, pero debemos paralelamente ser realistas con la estructura económica del país.

Del mismo modo en que se pide exhibir las cuentas de los permisionarios del transporte público, cada vez que solicitan aumento del pasaje, bajo la condición de que es un servicio social. Del mismo modo, en este caso, por tratarse de la vivienda social con fondos de la Federación (o demagógicamente del pueblo). Es que se justifica el que se presente abiertamente y ante la opinión pública los resultados de operación de esta actividad.

Lo anterior previa auditoría de expertos de la Cámara Nacional de la Industria de la Construcción.

Una vez exhibidos y juzgados por la opinión pública, los rangos de operación y comercialización deseables, contra los obtenidos y los realmente justificados, es cuando se deberá descartar esta malinterpretación de lucro excesivo de este tipo de actividad social.

En todo caso se estaría ante una realidad que requiere de un profundo análisis y evaluación de proposiciones.

Por lo que respecta a la nueva ley, el tiempo (que será breve) y sus resultados (que serán obvios), se encargarán de acomodar las cosas.

La década de los 90’s será el parteaguas de las razones para diferenciar entre una ley “”apremiada” y otra que deberá ser “”premiada”.

 

About Jorge Longoria

Analista Urbano y experto en Planeación Estratégica de Ciudad. Su experiencia en el ámbito urbano datan desde 1981 y se desempeña como Analista, Planificador y Consultor Urbano, además de dictar Conferencias en diversos Foros y agrupaciones profesionales. estudiantiles y organizaciones ciudadanas. Twitter: @JorgeLongoria

Check Also

Fashion Drive 1

Fashion Drive: “Preocupa la parcialidad de la autoridad”

Víctor Gómez @vic_gr | Publimetro Monterrey Análisis de Jorge Longoria, urbanista:  Lo que esto manifiesta es ...

Deja un comentario