Sierra Madre la EME

¡ En la “eme” con la Sierra Madre !

El Norte | Locales | PULSO URBANO

Por: Jorge Longoria

Sierra Madre la EME

Les habíamos prometido platicar un poco sobre San Nicolás de los Garza, pero como un “”sismo” sacudió San Pedro y otros sectores del área metropolitana, vale la pena escribir un artículo al respecto antes que la EME se desmorone y nos aplaste a todos.

Y es que después de escuchar a geólogos rusos y locales decir “Yo no viviría en ese sector”, (refiriéndose al riesgo natural que existe en la Sierra y sus faldas) el pánico parece ser la única opción de los sampetrinos.

Lo malo de todo este asunto es que con tanta contaminación a veces ya ni la EME se ve, así que le vamos a pedir a las autoridades que mejoren la calidad del ambiente, no por motivos de salud pública, sino para poder “”echarle un ojo” a la montaña y dormir tranquilos.

Al margen de estas “”exageraciones” y apoyados en los comentarios y el análisis que hizo en 1986 y 1988 el doctor en Geología, José Francisco Longoria, de la Universidad de Texas, trataremos de digerir nuestra situación y llegar a una conclusión.

Según el experto (con post-doctorado en Polonia, así que el ruso no se puede quejar) existen tres fallas geológicas que convergen en los alrededores de Monterrey; la falla de Galeana, la de Torreón y la de San Marcos, esta última atravesando todo el noreste. A raiz del sismo de la Ciudad de México en 1985 se reactivaron las fallas de Galeana y Torreón.

Estamos acostumbrados a decir que Monterrey no es zona sísmica pero resulta que, aunque no se registren movimientos de gran intensidad, vivimos en una región que SI presenta ese riesgo.

En términos de millones de años aquí podría suceder lo mismo que ocurre con la falla de San Andrés, en California. De hecho, las fallas que afectan Monterrey, desde una óptica geológica, son una analogía que puede compararse con San Andrés, pero la diferencia es que la de California es una falla actual o activa mientras que las nuestras son antiguas o inactivas y solo se reactivan de tiempo en tiempo.

Una falla siempre es un constante peligro geológico, cuya magnitud no puede precisarse si no se somete a estudios. Así que se debe tomar conciencia de esta realidad y apoyar o seguir apoyando estudios serios al respecto.

En cuanto a los desarrollos urbanos y su ubicación en el contexto geológico se deben cuidar los drenajes naturales de la Sierra, las pendientes abruptas y los daños artificiales como el abandono de canteras y otros materiales.

En la Sierra Madre existen costras de aluviones con desarrollos urbanos y estos tienden a la inestabilidad, no por la mala construcción sino por estar cimentados sobre un “”terrón”. Otra variedad de estos aluviones puede cementarse y convertirse en sustrato duro, los cuales aunque no son inestables pueden resquebrajarse.

La distribución lateral de esos dos tipos de aluviones es muy irregular, por lo que predios adyacentes pueden correr suertes distintas.

Los aluviones inestables son depósitos de fragmento de rocas producidas por la erosión de estratos anteriores, pero esto no significa que toda la Sierra tenga este u otro tipo de costra de alto riesgo.

Es evidente (para los geólogos, no para Pulso Urbano) que al hacer un recorrido por las diversas zonas altas del área metropolitana resalten las características heterogéneas de la conformación de la Sierra Madre y otros cerros.

Por ello es necesario tener conocimientos más específicos de los rasgos geológicos de la zona en que esta asentada la mancha urbana.

Otro riesgo geológico en la Sierra es la caída libre de bloques rocosos, que pueden generar avalanchas. Estas, son un fenómeno natural en cadenas montañosas de relieve pronunciado como es nuestro caso.

Sin embargo, la rápida urbanización acentúa el proceso de deslave. El trazo de calles provoca un desequilibrio de los taludes con el consecuente desplome de masas rocosas, lo cual se acelera con las corrientes de agua en temporadas de lluvia.

Las futuras construcciones (si es que piensan seguir construyendo) de la Sierra Madre y zonas altas del área metropolitana deberán estar sustentadas en un estudio geológico previo y bajo una supervisión directa de técnicos en la materia, según dice el experto regiomontano que radica en Dallas.

Del análisis que realizó en aquella ocasión el Doctor Longoria se concluye que las edificaciones en la Sierra Madre y zonas altas del área metropolitana representan un alto riesgo ecológico, pero esto no significa el fin del mundo ni que debamos comernos las uñas de hoy en adelante.

Sería prudente, como dice el geólogo, exigir a los constructores una evaluación de riesgos ecológicos. Ademas, debemos saber que los avances tecnológicos en la construcción, conjugados con el conocimiento del suelo y sus riesgos, permiten hacer frente a los retos de la naturaleza.

La conclusión debe ser entonces ESTUDIAR, VIGILAR, REGULAR y SUSPENDER cuando sea necesario pero nunca tratar de alarmar subjetivamente.

La situación fisiográfica de Nuevo León, y en particular de Monterrey, hace indispensable tener más conocimientos sobre las condiciones geológicas, y qué bueno que la UANL está tomando cartas en el asunto.

Los regiomontanos en general y los sampetrinos en particular cometimos un grave error al haber urbanizado sin normas geológicas. Tal vez con ellas se hubiera construido lejos de los aluviones y se hubiera estudiado la conveniencia de losas de cimentación en lugar de pilotes o columnas y viceversa, según cada caso.

También hubiéramos evitado la “”mezquindad” del que construye buscando desbordar las casas sobre los terrenos. Se hubieran respetado así los arroyos, el espacio entre las construcciones, el paso del aire, etc.

Pero ni modo, nuestra escala de valores no contemplaba entonces otra cosa que no fuera el dinero y los intereses particulares. Hemos ido creciendo y ahora se respira más conciencia colectiva.

Nos guste o no, Monterrey es prácticamente una zona de riesgo sísmico de baja intensidad (por lo pronto) y debe conocer a fondo su montaña y sus alrededores.

Las normas de construcción están obligadas a tomar en cuenta la variable geología y exigir el respeto que se merecen las partes altas del área metropolitana.

En cuanto a la EME, debemos agradecer el verde y la personalidad que le da a nuestra ciudad pensando un poco más en ella y menos en nosotros mismos.

Un habitante de Infonavit La Huasteca se asoma a la calle desde su vivienda un día después del estruendo en Santa Catarina y San Pedro Garza García.

Mujeres de Santa Catarina permanecen sentadas afuera de su vivienda después del estruendo que para algunos fue temblor.

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CONTEXTO

1990 Nov. 16 : Monterrey: Alarma estruendo en zona Poniente. ¿Sismo?

About Jorge Longoria

Analista Urbano y experto en Planeación Estratégica de Ciudad. Su experiencia en el ámbito urbano datan desde 1981 y se desempeña como Analista, Planificador y Consultor Urbano, además de dictar Conferencias en diversos Foros y agrupaciones profesionales. estudiantiles y organizaciones ciudadanas. Twitter: @JorgeLongoria

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