Crónica de un Problema Anunciado

El Norte | Locales | PULSO URBANO

Por: Jorge Longoria

Hasta el momento ninguna autoridad estatal ha ofrecido respuestas al problema de la vialidad en Monterrey

En la semana que recién acaba de terminar, El Norte público una serie de tres artículos (3,4 y 5 Nov) realizados por Humberto Castro, sobre el grave problema de vialidad que se vive en el centro metropolitano de Monterrey.

Tragicomedia

Con encabezados como “”horas pico a todas horas”, “”sobran los proyectos, pero faltan recursos” y más que recursos, falta voluntad”, o bien cuadros comparativos titulados como “”Por la calle de la amargura”, más allá del caos” y “”los expertos opinan”, parecieran títulos de una serie peliculesca tragicómica de los cincuentas, de donde sólo faltó el Pedro Infante que pusiera las cosas en su lugar y dejara a todos felices y contentos.

Lo trágico y cómico de todo esto, es que hasta ahora nadie, ninguna autoridad estatal ha dicho esta boca es mía, y tratara al menos de dar una explicación o una expectativa ilusoria sobre una posible solución que aminore un poco este pesado lastre de inactividad resolutiva propiciado por la escases de recursos a los municipios.

Un resumen

Cuatro puntos a mi parecer resultan como conclusión de este arduo trabajo de investigación de El Norte.

El priemro, de que se ha creado un ambiente justificante (casi reconfortante) sobre la base de que “”no hay recursos” propiciando a su vez la expectativa ilusoria de que tarde o temprano “”terminarán por asignarlos”.

El segundo, de que se ha acrecentado en el municipio la pasividad o indiferencia de atención a los problemas viales, y esto se manifiesta al negarse a resolver hasta los más mínimos detalles que causan paradójicamente los más grandes embotellamientos.

El tercero, sobre la opinión dada por “”los expertos” (donde ¡se me incluyó!), y en donde faltó la opinión oficial al respecto, existiendo organismos, e instituciones (públicas y privadas) a la que pertenecen verdaderos expertos en la materia, autocensurándose al marginarse en sus comentarios.

El cuarto, no existe atención municipal directa sobre este delicado problema, pretendiendo que los directores de Obras Públicas o de Tránsito lo atiendan en sus ratos libres.

El problema vial en el Centro del Area Metropolitana (léase Monterrey) es serio y con una gran tendencia a agravarse.

Participación

Pulso Urbano surgió precisamente por la indiferencia oficial a empeñarse en aportar soluciones prácticas y económicas.

En los dos últimos años, hemos hecho mención en este espacio sobre el sin número de opciones aconsejables por el sentido común de funcionalidad.

El proponer soluciones descabelladas de un alto costo económico y social nos ubicaría en el renglón del imprudente. Sin embaego nuestro “”atrevimiento” de soluciones simplistas nos ha dado la razón en la mayoría de las ocasiones.

Justo es hacer mención sobre los diversos puntos que en su tiempo hemos advertido y que ahora se ven magnificados y cobran vigencia por el caos imperante en la Ciudad.

Sin que se pretenda hacer alarde sobre esta opinión, es necesario recordar la urgente necesidad de ubicarnos en cuanto al problema sin solución y el tiempo transcurrido.

Crónica urbana

Simplemente por las fechas de los comentarios pretendemos hacer ver como por el maremagnum de problemas cotidianos que se atienden en un municipio como Monterrey, al margen de los recursos económicos, se pierde objetividad de atención (entre paréntesis se indica el título publicado).

Septiembre de 1988, a raíz de los destrozos del huracán “”Gilberto” quedó en evidencia la vulnerabilidad de Monterrey por la carencia de vías alternas. (Monterrey: Ciudad aún vulnerable).

Noviembre de 1988, la falta de participación profesional en la toma de decisiones corre el riesgo de provocar la pérdida de identificación cultural e histórica, tal es el caso de la desaparición de los camellones de la Calzada Madero, que a punto de cumplir 100 años de su planeación y funcionalidad fue destruida por “”planificadores” insensibles. (arquitectos fortuitos, obras efímeras).

Diciembre de 1988, el descuido total de en el que se encuentra el señalamiento vial crea la imagen de una ciudad desarticulada, provocando incertidumbre a los propios residentes y a los turistas. (¿avenidas con carriles o “”callezotas”).

Diciembre de 1988, Monterrey requiere de una inyección de vialidad que permita sobrevivir a su agotado corazón. El desquicio provocado por la suciedad, pandillerismo, sobresaturación de rutas urbanas, comercio ambulante y contaminación visual y ambiental ha llegado a extremos vergonzantes. (El fatigado corazón de Monterrey).

Febrero de 1989, el recelo de los comerciantes establecidos por la invasión de las banquetas frente a sus comercios por su propia mano de esta “”propiedad municipal”, instalando exhibidores y “”maceteros” obstruyendo aún más la vía pública (propiedad municipal: ¿Para explotación particular?).

Junio de 1989, un desenfrenado quehacer de las autoridades viales por imitar al D.F. ha propiciado que avenidas planeadas para su función primaria y secundaria, sean convertidas en “”ejes viales” de 5, 6 y 8 carrilles como son la Ave. Garza Sada, Colón, Gonzalitos y Constitución, desapareciendo el carril lateral (carril de desaceleración… en extinción).

Junio de 1989, por la falta de una reglamentación adecuada y realista, se ha permitido la sobresaturación del suelo, permitiendo el asentamiento de comercios e instituciones de educación sin que estos cumplan con los mínimos requisitos de cajones de estacionamiento (la sobreexplotación del suelo).

Noviembre de 1989, Monterrey se ha desbordado en su crecimiento, principalmente por la falta de vialidad eficiente que obliga a extender la mancha urbana, dejando grandes vacíos urbanizables o bien de baja densidad. Permitiendo altas concentraciones sólo frente a las avenidas principales. (el crecimiento desordenado de la urbe).

Enero de 1990. Monterrey al iniciar la década de los noventas, está ante la última oportunidad de este siglo de iniciar su modernidad, el rezago de más de 20 años de su infraestructura vial, propicia un creciente caos que difícilmente a este ritmo de inactividad se podrá dar una ligera solución en los siguientes 10 años (última llamada para elsiglo XXI).

Abril de 1990, Monterrey como centro metropolitano debe recibir los recursos que le permitan encabezar y afrontar esta difícil posición de vanguardia. Se requiere de un Gobernador con mentalidad de alcance para valorizar y jerarquizar la importancia de cambiar la fisionomía del Monterrey Metropolitano del 85 por ciento de la población (Monterrey y su centro metropolitano).

Conclusión

También hemos señalado la necesidad de brindar alterantivas viales que ofrezcan la ventilación adecuada de esta asfixiante problemática vial.

La solución de fonto requiere de una gran inversión, la solución práctica requiere de un gran entusiasmo.

Es verdad de que no hay recursos. También es verdad de que no hay empeño de solución práctica.

Se podrán seguir autorizando otros mil millones de pesos para cordoncitos y rayitas, pero sin el más mínimo interés de aplicarlos eficientemente, se tendrá que ir pensando en deshacerse de la avioneta para más cordoncitos.

En avenidas como Juárez el congestionamiento provocado por los camiones es visto como algo normal.

About Jorge Longoria

Analista Urbano y experto en Planeación Estratégica de Ciudad. Su experiencia en el ámbito urbano datan desde 1981 y se desempeña como Analista, Planificador y Consultor Urbano, además de dictar Conferencias en diversos Foros y agrupaciones profesionales. estudiantiles y organizaciones ciudadanas. Twitter: @JorgeLongoria

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