Colonia Obispado Monterrey

Un Obispado atufado

El Norte | Pagina Editorial | Colaboración

Por: Jorge Longoria Treviño

Quinientas familias de la colonia Obispado se encuentran al borde de la desesperación.

O de qué otra manera se interpretarían los dos bloqueos efectuados la semana anterior por distinguidos vecinos residentes, encabezados por su comité directivo.

La colonia Obispado, la otrora zona residencial glamourosa del Monterrey antiguo, coronada por su vetusto e histórico museo y que paulatinamente se empieza a perder de vista, está ahora mismo sufriendo por lo que se “”desarrolla” a su alrededor.

Centros escolares, consultorios, comercios, clínicas, centros médicos y hasta hoteles se arrebatan los escasos lotes y las viviendas desalojadas sin menoscabo de tratarse o no de calles secundarias o primarias.

Ante esto, las familias han preferido emigrar, ante la evidencia de la complacencia de las autoridades urbanas que durante años han permitido, prácticamente, cualquier cosa en cualquier parte y de cualquier modo.

O de qué otra forma podríamos describir, la agresión física que ha sufrido por ejemplo, el Hospital Muguerza, que se distinguía por su arquitectura de refinado buen gusto y amplios jardines, y ahora “”ofrece” un espectáculo deplorable al habérsele “”injertado” ampliaciones de mala calidad estética y funcional, con techitos de lámina asomando por las azoteas, escaleritas escondidas, climas de ventana colgando por todas partes y “”cuartos” con vistas a nichos encerrados o a techos de automóviles.

O bien el hotel de corte “”internacional” que resultó del aborto de unos frustrados consultorios, y que de acuerdo a sus normas “”normas internacionales” con menos de 10 cajones de estacionamiento es más que suficiente.

O las escuela de arte, diseño y modelaje, que ante lo abstracto y subliminal de sus cursos, no alcanzan a comprender por qué hay tantos autos afuera de la cochera de su casa-escuela en la vía pública.

O qué decir del más moderno centro médico en construcción, que con sus 11 pisos y 110 consultorios, con cómodos sótanos de rampas empinadas con el atractivo acceso directo por la angosta calle Hidalgo, que es capaz de soportar hasta cinco mil vehículos por hora, (según versión de Jorge Manjarrez a los vecinos), y será contribuyente de la ecología, al plantar cinco arbolitos en la banqueta.

Todo lo anterior, lo puede corroborar al ser invitado por los señores Jorge Maldonado, Tom Kane y la señora Cinthya Dávila, directivos de la junta de vecinos de la colonia Obispado, quienes ante esta situación a que hago mención, y ante la magnitud del problema, no han podido comprender el lenguaje y trato de los subordinados del alcalde Sócrates Rizzo.

Se ha pretendido dar solución a través del estudio o proyecto de microzonificación elaborado por las autoridades de Monterrey, pero cabe aclarar, que ante lo confuso de sus términos y la dudosa solución a sus reclamos, optaron por tomar acciones radicales como los bloqueos.

A fuerza de ser honestos, el pretendido estudio, que con fecha de enero de 1990, fue entregado a los vecinos, no es más que la presentación de un propósito siguiendo la tendencia “”natural” del mercado.

De ninguna forma se puede considerar como el resultado del análisis de una problemática con su consecuente alternativa para solucionarlo.

Ya que de ninguna forma muestra datos de la capacidad del servicio de su infraestructura, con los que actualmente presta, su déficit o bien superávit.

No se muestra el proceso de transformación que ha sufrido la colonia, el tamaño de los lotes, los usos actuales, su intensidad de uso, los aforos viales, la imagen urbana, su población flotante o residente.

Ante estas deficiencias, en todo caso, se debe interpretar como un documento de estudio referencial de propósitos para uso del suelo, y evidentemente, sin validez jurídica.

Este tipo de estudios al vapor, sólo complican la relación de los vecinos con el alcalde Sócrates Rizzo, ya que de ningún modo ofrecen solución a mediano o largo plazo, mucho menos en forma inmediata.

Los vecinos requieren de soluciones prácticas y concretas, que ofrezcan una luz al final del torbellino, están conscientes del avance y transformación que se da en toda gran ciudad, y más en su zona centro.

Pero para todo ciudadano resulta intolerable, la actitud inconsciente e incompatible de menospreciar las normas básicas de armonía y bienestar que no atiendan al sentido común.

Los estudios urbanísticos, fundamentados o no por el tecnicismo, pierden toda validez, cuando precisamente el sentido común no encaja en su cuadratura.

No se debe de exigir la credencial de perito en la materia a cualquier vecino que percibe la anomalía de su entorno urbano y a cambio recibe la antipatía del funcionario en turno.

En la colonia Obispado, caben y son compatibles los negocios en las vías primarias, pero por principio de cuentas y ante todo, que el edificio o giro comercial primeramente quepa en su espacio o terreno.

Establecer criterios de ocupación, de intensidad de uso y de autosuficiencia, es menester de prioridad para una solución pacífica.

Mientras esta intención no se vislumbre, con la exigencia de este cumplimiento a los que en forma por demás evidente se burlan de la autoridad, el Obispado continuará atufado.

About Jorge Longoria

Analista Urbano y experto en Planeación Estratégica de Ciudad. Su experiencia en el ámbito urbano datan desde 1981 y se desempeña como Analista, Planificador y Consultor Urbano, además de dictar Conferencias en diversos Foros y agrupaciones profesionales. estudiantiles y organizaciones ciudadanas. Twitter: @JorgeLongoria

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