De los puentes rotos

El Norte / Articulo de Opinión

Por Jorge Longoria

En la semana anterior, nuevamente se suscitó un lamentable percance que provocó el derribe de un puente peatonal.

Es preciso recordar que no es la primera vez que al suceder este tipo de accidentes, la autoridad responsable inmediatamente se avoca a deslindar responsabilidades (obviamente en primer lugar a la suya).

En particular, es el conductor el primero en resultar responsable, y por lo general la autoridad se encarga en que todo vuelva a “”la normalidad”.

En menos de 10 años, y en los últimos dos, se han presentado una serie de accidentes de menores a mayores consecuencias, sin que hasta ahora se vea una estrategia integral de prevención de este tipo de accidentes.

Recordemos que aproximadamente hace 8 años, en Ruiz Cortinez y Ave. San Nicolás, un camión de volteo derribó el Puente de Banda Transportadora de Cementos Mexicanos por llevar la caja levantada.

Asímismo no hace mucho tiempo, en Constitución y el puente a Guadalupe, un tractocamión de plataforma transportaba un equipo pesado de construcción. A pesar de llevar madrina (auto guía para advertir el riesgo), por su excesiva altura perforó una tubería de gas de alta presión, provocando el posterior flamazo y la trágica desintegración del inspector y su automóvil.

A principios de este año en el Boulevard Díaz Ordaz, nuevamente un camión de volteo derribó un puente peatonal por “”levantársele” la caja.

Ahora la más reciente de “”las noticias” es el ocurrido la semana pasada en pleno anillo intermedio, en donde un camión transportaba una caja en su plataforma, con la cual por no librar la altura se lo llevó de encuentro otro paso peatonal.

Si a los anteriores “”accidentes” le sumamos la impresionante cantidad de daños que han sufrido los puentes vehiculares y los señalamientos elevados, nos daremos cuenta del peligro y riesgo desmedido en que se encuentran muchos de ellos.

Basta ver las “”desmochetadas” de las vigas del puente de Ave. Morones Prieto y Zaragoza, o los señalamientos viales de Ruiz Cortines y Bernardo Reyes, para darnos una idea de que lo que está sucediendo no sólo es culpabilidad de los conductores.

Los roces no sólo se dan ahora por la baja altura de diseño de algunos puentes, sino además se darán también por los sacrificados de los anchos en las vías primarias, como es el caso de la solución de tres carriles en vez de dos en Gonzalitos y Fleteros.

Se requiere de parte de las autoridades un estudio profundo que determine las causas de estos percances y arroje las medidas preventivas a establecer; proponemos los siguientes:

En los vehículos. Revisión de los márgenes de seguridad en las especificaciones de diseño de las cajas de volteo, si es el adecuado, en todo caso implementar un dispositivo que evite que el vehículo circule con la caja levantada.

Para los choferes. Exámenes de pericia, avalados por la Policía Federal de Caminos. Y registro de su expediente que determine con veracidad su experiencia. Código de sanciones para los que habiéndoles determinado su verdadera culpabilidad reincidan.

De la autoridad técnica. Revisión de los manuales de especificación de colocación de señalamientos indicativos, así como la estrategia de colocación de los preventivos y restrictivos. Atención aparte requiere el diseño del anclaje del elemento precolado con las columnas.

De los asesores. Colegios de ingenieros y de arquitectos. Revisión de las especificaciones de altura mínimas permisibles, tanto de ancho como de alto en el diseño de los nuevos pasos vehiculares o peatonales. Así como la revisión de los existentes que se encuentren dañados por “”desmochetamientos”, requisito imprescindible, la entrega del informe pericial sobre el estado de los mismos.

De las autoridades viales. Establecimiento de requisitos y obligaciones para la circulación de vehículos pesados, previa revisión de ruta de recorrido de origen y destino, así como el horario de éste.

Como se ve, es un problema que no es precisamente nuevo; el descuido, la apatía, la negligencia y el “ahi se va”, son factores que se han sumado a la ignorancia de un chofer que desconoce cuánto mide su carga y cuál es la altura máxima permitida para circular.

Sólo falta que ante lo obvio de las deficiencias de las alturas y los anchos, se le sume el descuido del diseño de cargas, y que los puentes no soporten la de un camión o un grupo de manifestantes.

About Jorge Longoria

Analista Urbano y experto en Planeación Estratégica de Ciudad. Su experiencia en el ámbito urbano datan desde 1981 y se desempeña como Analista, Planificador y Consultor Urbano, además de dictar Conferencias en diversos Foros y agrupaciones profesionales. estudiantiles y organizaciones ciudadanas. Twitter: @JorgeLongoria

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