Exprimidos… y sumidos por sumisos

El Norte / Locales / PULSO URBANOP

Por: Jorge Longoria

Ante la serie de crecientes conflictos urbanos carentes de soluciones, y ante la alarmante situación de escacez de recursos en las arcas del estado, hoy más que nunca la problemática urbana está más lejos de alcanzar solución.

Esta semana, “”el abogado del pueblo” en un editorial titulado “”Exprimidos” (El Norte, 22 mayo/90) lanza un reclamo de exigencia ante una actitud del Gobernador Jorge Treviño “”incapaz de pelear por los centavos que nos debe la federación…”

Evidentemente en este artículo no nos abocamos en forma directa a profundizar sobre la actitud política, sin embargo, sí es menester comentar sobre las repercusiones en el aspecto urbano de estas actitudes; como lo demuestra la problemática diaria de la ciudad, que refleja en su pulso urbano deficiencias de servicios de funcionalidad, agravadas ahora por esta alarmante desatención estatal.

 CIUDAD EN APUROS

Monterrey, al igual que el resto de los municipios del área metropolitana, angustiosamente es incapaz de satisfacer los reclamos de su población.

Sufre las consecuencias del rezago financiero, que insuficiente y estático ante la inflación, cada día es más abatido su rendimiento por el desbordante y exigente crecimiento urbano.

Monterrey se desgarra tratando de encontrar “”la fórmula” que le permita, al menos, aminorar algunos de los múltiples problemas que le aquejan.

Carencia de agua; exceso de basura; calles sucias, inadecuadas e insuficientes; soluciones temporales (absurdas y permanentes); contaminación; imagen deplorable; pandillerismo; alumbrado; parques; transporte urbano; rastros; mercados; etc., etc.

Y si a todo lo anterior le sumamos las herencias estatales que implican mantenimiento y, por ende, costos adicionales (como por ejemplo las consecuencias del Metro), y no le facilitan recursos para ello, el resultado salta a la vista: una ciudad sucia, chaparra y fea, como bien diría en su tiempo Don Alfonso Martínez Domínguez.

LA HERENCIA DEL METRO

Sin poner en tela de duda la necesidad del Metro, surgen algunas preguntas que más temprano que tarde pondrán aún en más apuros a Monterrey y que requieren de una respuesta.

Si tan escasos son los recursos para su ejecución, y es un compromiso insalvable su terminación en la fecha prometida; pregunta: ¿Qué aspectos de funcionalidad, estética, calidad, durabilidad, mantenimiento o seguridad, se están escatimando?

Si durante la ejecución de esta obras lo que más ha llamado y alarmado la atención es la carencia de señalamiento preventivo; pregunta: ¿Quién asumirá el costo del sinnúmero de señalamientos vial y obras menores diversas como isletas y cordones de encarrilamiento de apoyo periférico a la obra?

Si la decisión de hacer el Metro elevado fue por costo económico; pregunta: ¿Con cargo a quién y qué tipo de solución se pretende dar bajo el viaducto elevado?

Si es evidente el grave daño que se está ocasionando al, de por sí, deplorable estado de la carpeta asfáltica por la etapa de construcción del viaducto; pregunta: ¿Quien se hará cargo de la repavimentación y reposición del señalamiento horizontal a todo lo largo y ancho bajo esta línea?

Son solo preguntas, que dudosamente creemos se estén pretendiendo salvar con el costo del pasaje o con el genial y frustrado “”buscaimpuesto” al automovilista.

LA SOLUCION DEL SIGLO

Mientras las soluciones de “”construir el progreso cobrando por eso” (frase de pulso urbano) se sigan dando, el estado no tendrá empacho de proponer a los vecinos de equis colonia, que fue atravesada por un eje vial, que para visitar a sus hijos de enfrente o ir a la tienda de la otra esquina, se le “”autofinanciará” un paso peatonal con caseta para cobrar cuota de subida y de bajada.

Así, con lo anterior, seremos además congruentes y uniformes cuando entren en pleno funcionamiento las casetas de cobro de supercarreteras a la frontera, los arcos viales, los túneles de la loma y las casetas de entrada de las escuelas estatales. ¡Vaya!, nadamás faltará que los bomberos cobren por apagar un incendio, (por deplorable y heroico estado en que se encuentran, la tentación no es poca).

 UN GOBERNADOR MUNICIPAL

Estamos de acuerdo en que la estrategia estatal se enfoca primordialmente en aspectos “”macros”, (el penal, las presas, las carreteras, el Metro, las plantas de transferencia de basura, las redes de infraestructura, las expropiaciones de chipinque, los planes de desarrollo, etc.); y corresponde a los municipios el aspecto de la problemática “”micro” (los borrachos, los balnearios, las calles, los centimetros, las bolsas de basura, las llaves de agua y luminarias, las canchas en el río, la microzonificación, etc.); pero… (siempre hay un pero) si no hay apoyo estatal que refuerce las finanzas. .. con qué entonces?

Si persiste el actual problema de estrechez presupuestal, y si el estado pretende no dar el apoyo que requieren y reclaman sus municipios, o al menos su ciudad capital, porque no le corresponde atender cuestiones de “”micros”, entonces lo que Monterrey necesita es un “”Gobernador Municipal”

Un “”Gobernador Municipal” sería la respuesta hacia el sinnúmero de problemas “”micros” que, por la prisa estatal de ejecución de obras “”macros”, dejan a los municipios o bien con soluciones no deseadas (pasos a desnivel de San Pedro) o bien detalles pendientes (entradas y salidas de las jorobas del anillo intermedio).

Es requisito para que se dé el “”Gobernador Municipal”, que éste conozca de cerca las carencias, pero mayor virtud será la de saber exigir, a quien corresponda, lo justo y necesario para sus “”gobernados”.

¡Vaya!, en esta época de destapes, hasta los que se lanzan en broma tienen más sentido de la conciencia urbana social, que muchos curtidos en lides y críticas políticas.

 POR SUMISOS ESTAMOS SUMIDOS

Ante esta situación, que no surgió ayer y hoy, apenas nos estamos percatando que es una situación que ha ido creciendo y agravándose, y conforme pasan los años y las personas por las “”instituciones” es necesario revalorizar las actitudes hasta hoy asumidas por los distintos grupos sociales y profesionales.

Hay quienes, en su obsecada postura y tal vez en su fanática pasión de servidor público, pretenden hacer creer que la mejor forma de lograr acercamiento y “”posiciones” es ser sumisos ante “”lo que nos toque”, y aguantar para ver si en la otra la hacemos.

No comprenden que la capacidad de discernir no implica necesariamente la voluntad de disentir.

Por sumisos, la calidad de la participación profesional está sumida en un bache de tamaño macro, que si el estado lo tapa es con todos adentro de él

Lo más lamentable de esta absurda autocensura, que nos lleva a la automarginación profesional, ha sido (para colmo) el precario beneficio de uno que otro profesionista, y como gran consecuencia de este desastre… la deplorable situación de la ciudad en muchos de sus aspectos.

 DIGNIDAD PROFESIONAL

La ciudad de hoy, los ciudadanos de hoy, ya no se conforman con las declaraciones triunfalistas, requieren de pruebas y de hechos.

Se requiere de profesionistas en toda la extensión de la palabra, para que correspondamos en algo a la educación profesional que se nos costeó.

Médicos, que se atrevan a decir lo grave de la epidemia del sarampión y que ha reportado en lo que va del año 300 mil casos en el país con el 5% de defunciones. O bien, que orienten a la población sobre los estragos de la deshidratación y su prevención.

Abogados, que se empeñen en actualizar y modificar las leyes actuales que, como las califica el Lic. Ciro Espinoza, son incongruentes, obsoletas y confusas. ¿Por qué no abocarse a proveer a los municipios de los reglamentos necesarios para su correcta administración?.

Ingenieros civiles, que se atrevan a brindar los peritajes y orientar a la comunidad sobre los riesgos de edificar sin asesoría. Y esclarecer la responsabilidad sobre las deficiencias en las obras públicas.

Ingenieros viales, que no se conformen con detectar el problema de la fluidez vial y sólo “”exijan” su solución en las aulas.

Urbanistas, que no oculten su pesar por el desastre urbano, y de consuelo busquen refugio detrás de unos planos de “”estudios profundos” y rompan con sus proyectos deshechando su prestigio profesional.

Arquitectos, que se salgan de su idolatría hacia nuestro pasado prehispánico de actualidad contemporánea, y que sólo sueñan con hacer “”buena arquitectura”, esperando que les pidan su opinión profunda sobre los colores más bonitos en los pasos a desnivel.

O periodistas, que se atrevan a exigir lo que el esfuerzo de los nuevoleoneses requiere.

Y diputados, que saben dónde pedirlo y a nombre de quién solicitarlo, para que los que se van, … se vayan sin pena ni gloria, por sumidos.

 

 

 

 

 

 

Por la insuficiencia de recursos financieros, existen problemas para concluir obras como el Metro.

 

La deficiente infraestructura hidráulica provoca escasez de agua en Nuevo León.

About Jorge Longoria

Analista Urbano y experto en Planeación Estratégica de Ciudad. Su experiencia en el ámbito urbano datan desde 1981 y se desempeña como Analista, Planificador y Consultor Urbano, además de dictar Conferencias en diversos Foros y agrupaciones profesionales. estudiantiles y organizaciones ciudadanas. Twitter: @JorgeLongoria

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One comment

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