Monterrey centro metropolitana

Monterrey y su Centro Metropolitano

Por: Jorge Longoria | El Norte | Locales | PULSO URBANO

En días pasados se llevó a cabo la inauguración de la ampliación de la tienda departamental Salinas y Rocha, ubicada en la esquina de Juárez y Ocampo. Lo anterior no tendría mayor importancia, salvo la creación de nuevas fuentes de empleo que se generan o bien de que es el reflejo de la actividad económica en desarrollo. Pero lo que realmente es de llamar la atención y a lo que me quiero referir, es al espíritu emprendedor de lo que pudiera ser el reinicio en el centro de la ciudad de Monterrey de lo que yo llamaría el nuevo espíritu de confianza hacia el centro. Y esto desde el punto de vista urbano vale la pena analizar.

El Centro Metropolitano

El centro de la ciudad de Monterrey es a partir de la creación del decreto de conurbación, el centro del área metropolitana, que integra a nueve municipios en una extensión territorial de más de 35 mil hectáreas.

Desde 1985 con la creción de la Macroplaza, que alberga en su subsuelo un centro comercial, no se había desarrollado un proyecto de envergadura comercial.

Tal vez, si acaso, uno que otro pequeño espacio de los que díficilmente se pueden encontrar en el centro de la Zona Rosa, se rescató e invirtió para su adecuación.

Los grandes inversionistas, hece ya tiempo le voltearon la cara al centro de Monterrey, tal es el caso de los grandes proyectos comerciales y de oficinas que surgen ya en la zona sur y norponiente de Monterrey o bien en San Pedro Garza García.

Sólo el Gobierno estatal y federal han emprendido grandes proyectos, como son el Teatro de la Ciudad, la Torre Administrativa, el INFONAVIT, la Biblioteca del Estado, etcétera.

El rescate de edificios antiguos o deteriorados se ha enfrentado además para su mejoramiento, como el Casino de Monterrey, el Hotel Monterrey, el Antiguo Palacio Municipal y las iglesias del Sagrado Corazón y la Catedral.

Todos los ejemplos anteriores destacan por su común denominador… giran en torno a la Macroplaza.

Fuera de ahí y de los hoteles estratégicamente ubicados, sólo el edificio Benavides, en Pino Suárez y Juan Ignacio Ramón, es de los últimos ejemplos de inversionistas que adecuan sus instalaciones dentro del primer cuadro de la ciudad.

Consecuencia de abandono

Monterrey sufre ahora las consecuencias de su largo y sistemático olvido provocado por su despreocupada y tal vez resignada población, que ante una manifiesta pérdida de cultura y arraigo por su barrio, se ha conformado con ver emigrar a sus hijos hacia “”mejores” horizontes ante las múltiples opciones de vivienda que se “”ofrecen” hoy en día.

Si bien es cierto que el surgimiento, florecimiento, desarrollo y posterior degradación de las comunidades o centros de cualquier índole, son situaciones cíclicas y a veces inevitables, con el tiempo al cumplir con su generación de demanda, decaen.

También es cierto que para evitar la ruina se debe planear su posterior cambio para enfrentar en forma gradual y no de la noche a la mañana la nueva generación de ideas, proyectos y demandas.

Lo anterior es algo que por lo que se percibe y salta a la vista, no se ha dado en planear en el centro de la ciudad. Pero ¿este juicio irrevocable debiera de aceptarse como algo natural?

¿Qué acaso no existe la condicionante de compromiso recíproco (vecino-autoridad) para que se manifieste y se facilite esta aceptación?

¿Hasta dónde y qué tanto se permitirá o bien se facilitaría con las condiciones actuales del centro de la Ciudad su posible desarrollo?

¿Está realmente preparada la ciudad de Monterrey para asumir su papel de digno  como “Centro Urbano Metropolitano”?

Ciudad en desbandada

Preguntas como las anteriores surgirán en la mente de cualquier ciudadano, si recorre los antiguos barrios del centro y observa las casonas, con las puertas y ventanas clausuradas con muros sobrepuestos.

Esto no es otra cosa más que el manifiesto desaire del propio residente y el inversionista, al percatarse de que esta ubicación no le ofrece ninguna garantía de rescate.

Ejemplos de esta situación se pueden encontrar por el rumbo de la Escuela Lazaro Garza Ayala, en Diego de Montemayor y Juan Ignacio Ramón, o bien en Mina y Abasolo, Riva Palacio y Platón Sánchez, etcétera.

Estos son sólo algunos de los múltiples sectores del oriente que al igual que el poniente o el norte, han sufrido una gradual, lenta y deplorable situación de deterioro y abandono urbano.

La Nueva Era

La expansión de la incontrolable mancha urbana, que como gota de agua sobre una servilleta de papel se extiende apresuradamente, ha cedido a la severidad del juicio de que ahora es un centro urbano metropolitano.

Como tal debería brindarse a sí misma la oportunidad de permitirse el desarrollo armónico.

Pero lo anterior difícilmente se dará, de no cambiar la mentalidad de las autoridades de que el inversionista privado es el que marca la pauta en el desarrollo y por ende el destino de los sectores urbanos.

El centro de la ciudad de Monterrey ahora como centro metropolitano, tiene un compromiso mayor.

Es prioridad de solución el abandonar el esquema de una ciudad angustiada por la deficiente estructura vial y de servicios, en donde son escasas las calles que dan la “”continuidad” a la circulación y las mismas estan sobresaturadas al imposibilitarse el apoyo en las múltiples bocacalles.

El rescate del centro de la ciudad no se puede dar colocando botes de basura o limpiando monumentos.

Se requiere de la decidida participación de todos los sectores, empezando por las autoridades estatales.

Son múltiples los problemas, intereses y compromisos contraídos por años, los puesteros “”ambulantes”, los permisionarios del transporte, las edificaciones decadentes, los bares, el pandillerismo, la prostitución, los indigentes, la corrupción, los anuncios, los mercados municipales, el ruido y la contaminación son sólo algunos de ellos, y como socios mayoritarios…. la apatía y la resignación.

 Otro detonador urbano

Los múltiples problemas enlistados se daban en grado superlativo en lo que hoy es la Macroplaza.

En aquellos días (1983), al dar inicio al proyecto con maquinaria pesada y explosivos, se aseguró que sería el detonador para el cambio favorable del centro. Hoy habría de reconocer que ese gran esfuerzo económico políico y humano, fue una solución aislada al no encontrar eco del seguimiento, ya que sólo se mejoraron las manzanas circundantes.

Fue un esfuerzo que con los resultados obtenidos tan sólo en su área circundante, bien vale la pena intentar de nuevo.

Tal como se aplicó en la Macroplaza y ahora en la esquina de Juárez y Ocampo, uno estatal y el otro privado, la solución es… quitar los estorbos desde sus cimientos, repitiendo el detonador en donde se requiera.

Monterrey merece una mejor calidad de centro urbano que sólo se daría con un nuevo proyecto que distinga a esa ciudad cosmopolita y progresista.

La apertura de la frontera ya se está dando, requerimos abrir también las mentes.

1990-04-15-Monterrey-y-su-centro-metropolitno-1024x842

Fotos del articulo:

  • La remodelación de la tienda, ubicada en Juárez y Ocampo, mejora el perfil urbano de Monterrey.
  • Casas abandonadas a pocas cuadras de la Macroplaza, en Juan Ignacio Ramón y González Ortega.
  • El Edificio Benavides, en Pino Suárez, otro ejemplo de inversión para el cambio en el centro de Monterrey

About Jorge Longoria

Analista Urbano y experto en Planeación Estratégica de Ciudad. Su experiencia en el ámbito urbano datan desde 1981 y se desempeña como Analista, Planificador y Consultor Urbano, además de dictar Conferencias en diversos Foros y agrupaciones profesionales. estudiantiles y organizaciones ciudadanas. Twitter: @JorgeLongoria

Check Also

Fashion Drive 1

Fashion Drive: “Preocupa la parcialidad de la autoridad”

Víctor Gómez @vic_gr | Publimetro Monterrey Análisis de Jorge Longoria, urbanista:  Lo que esto manifiesta es ...

Deja un comentario