El Niño y el cinturón

El Norte / Locales / PULSO URBANO

Por GABRIEL E. TODD

En nuestros días, los niños desde temprana edad tienen contacto con el vehículo automotor. De hecho, su primera experiencia la tienen saliendo de la maternidad, ya que pocos días después del nacimiento, algún vehículo los transporta hasta su nuevo hogar.

A partir de ese momento, el nuevo e indefenso bebé se convierte en “”cliente” del automóvil, y vive las ventajas y desventajas que implica ser un pasajero vehicular.

Sin embargo, debemos estar concientes que se trata de un ocupante muy particular, cuyas características morfológicas (y de comportamiento) están en permanente evolución.

El niño por razones evidentes, no sabe el riesgo al que se expone cuando viaja en un auto, y por ello nos corresponde a los adultos velar por su seguridad.

Es verdaderamente alarmante observar cómo muchos niños viajan en los brazos de un adulto conductor, ó “”brincotean” de un lado para otro mientras el coche está en movimiento.

En algunos países “”altamente civilizados”, por ejemplo, está prohibido que un niño viaje de pié ó utilice el interior de un vehículo en circulación, como espacio de juego y diversión.

Considero que después de todo lo que este periódico ha dicho sobre el cinturón de seguridad, resulta reiterativo explicar las ventajas de estar sujeto al asiento mediante la banda ó algún dispositivo de retención.

Pero ahora, debemos también hacer hincapié en la seguridad de los menores, ya que pueden resultar gravemente heridos en un enfrenón ó accidente.

En Francia, cerca del 45 por ciento de los fallecimientos accidentales de todo tipo, en niños menores de 15 años, sucede sobre las vías de circulación en general (como peatones, usando la bicicleta, moto, en vehículos, etc…). De ese total, el 40 por ciento son menores de edad que murieron siendo pasajeros vehiculares.

Al igual que el cinturón, los dispositivos de retención infantil no son muy utilizados, y muchos de los que sí lo usan, no lo saben amarrar correctamente.

Diversos estudios realizados en Europa y Estados Unidos muestran que los dispositivos infantiles reducen cuando menos un 35 por ciento el riesgo de resultar grave ó mortalmente herido.

Otro estudio dice que, usado correctamente, el dispositivo reduce hasta 80 por ciento el mismo riesgo.

Mientras los países “”altamente civilizados” se “”pelean” por encontrar la cifra exacta, creo que nosotros podríamos hacer algo más práctico, e impedir que muchos niños mexicanos mueran de esa trágica manera.

Sería conveniente darle más difusión a los dispositivos de retención y hacerlos accesibles, para después reglamentar parcialmente su uso en función de las edades y el lugar donde viaje el menor.

En fin, el tema se presta para la polémica, ya que la noción de responsabilidad y mentalidad de padres y automovilistas cubre un amplio espectro.

Sin embargo, si las autoridades tienen argumentos de sobra para exigirle a un ciudadano adulto que use el cinturón, creo que resulta un crimen exponer la vida involuntaria de un ser que no sabe ni entiende el riesgo que corre.

Pienso que podemos empezar haciendo lo siguiente:

Pedirle al fabricante automotriz que incluya dispositivos en el mercado, explicando claramente su uso.

 

Hacer conciencia y no permitir que nuestros hijos o menores en edad infantil viajen de pié y que de preferencia lo hagan en los asientos traseros.

About Gabriel Todd

Urbanismo, sustentabilidad urbana, pasion x proyectos de escala humana, de movilidad, de participacion , x el arte y la evolucion del ser

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