Otra de Ortiz Certucha

El Norte | Editoriales

Por Federico Arreola

Ni en época de fin de año se está quieto el fantasma de Alberto El Gilberto Ortiz Certucha. Incansable, no toma vacaciones, y sus travesuras siguen a todo tren.

Me habló ayer un vecino de la colonia Valle de San Angel, el señor Gonzalo González, para exponerme una injusticia ortizcertuchana de la que está siendo objeto, y como uno se debe a los lectores, he aquí un relato de la nueva maldad del Gilberto.

El problema tiene que ver con un edificio de departamentos que, violando las disposiciones del reglamento de urbanismo, está construyendo en la colonia Valle de San Angel el señor Oscar Bulnes.

¿Que las construcciones en esa colonia, ubicada en San Pedro, deberían regularlas las autoridades de urbanismo de este municipio? Bueno, pues no es así. Ningún funcionario municipal, ni el alcalde Mauricio Fernández, ni tampoco el director de planificación, Jorge Longoria, tienen por qué meterse en el control del levantamiento de edificios de cierta magnitud.

El caso desde un principio ha estado en manos de la estatal Secretaría de Desarrollo Urbano, esto es, de Ortiz Certucha.

Ocurre que en febrero de 1986 la Comisión de Planificación (que en la práctica ha demostrado varias veces que sólo sirve para dos cosas: nada y nada) estableció que en la Colonia Valle de San Angel los edificios de departamentos deben construirse en un mínimo de 100 metros cuadrados de terreno por departamento, con un 30 por ciento de desplante de construcción respecto de la superficie y, lo que es particularmente destacable en el presente conflicto, con una altura máxima de construcción de cuatro punto cinco metros en relación a la parte más alta del lote.

Lo anterior significa que en el terreno en cuestión, localizado en las calles de Castillo de Chambord y Montre Blanc en la colonia Valle de San Angel, el edificio más elevado que puede construirse no debe rebasar los siete pisos.

Pero los reglamentos se hicieron para violarse, qué caray, lo que El Gilberto sabe mejor que nadie (cuando entre el nuevo gobernador, digamos Luis Todd, o Ricardo Canavati, o don Víctor Gómez, u Olloqui, o Sócrates Rizzo, y en lugar de Alberto Ortiz Certucha dirija el urbanismo en Nuevo León alguien realmente preparado, cuánto vamos a extrañar a don Alberto; cursi que soy, casi me dan ganas de llorar por su inevitable partida). De tal modo, Ortiz Certucha, originalmente le autorizó a Oscar Bulnes dos torres de departamentos de 11 pisos cada una, lo que aun siendo incorrecto los vecinos llegaron a aceptar con resignación.

Lo peor vino después, cuando Ortiz Certucha (que cuando la riega, la riega en grande) autorizó una ampliación a ese proyecto, que así crecía de 11 a 14 pisos por torre. Los vecinos, claro está, volvieron a protestar, y en un arranque de lucidez (cinco minutos de cada década, Ortiz Certucha es un hombre lúcido) el titular de Desarrollo Urbano prohibió la ampliación, esto es, los 14 pisos se redujeron a 11 de nueva cuenta. Bueno, algo es algo, dijeron los vecinos afectados.

Con eso iba a terminar la bronca. Se violaba como quiera el reglamento de urbanismo, pero no mucho, lo que sabrá Dios por qué maldito conformismo mexicano resultaba aceptable.

Pero Ortiz Certucha es Ortiz Certucha, y nació para meterse en líos: este singularísimo personaje, ¿qué creen?, volvió a permitir que el proyecto creciese otra vez de 11 a 14 pisos. ¿Por qué? Según lo que Ortiz Certucha le dijo a Gonzalo González, simplemente porque la buena para nada Comisión de Planificación así lo había determinado.

Entonces, hace como 15 días se reinició la construcción de los tres pisos en disputa, y no parece haber en el cielo y en la tierra nadie capaz de hacer que impere la justicia, esto es, de impedir que se levanten los pisos 12, 13 y 14.

Alberto Ortiz Certucha les dice a los vecinos que no puede hacer nada, que la culpa la tiene el famoso Comité de Planificación.

Mauricio Fernández se lava las manos, afirmando que con ese Comité no se mete.

Jorge Longoria está igual.

El propietario de los departamentos, el señor Bulnes, está en lo suyo, que es la construcción, y no los reglamentos de urbanismo.

Y Gonzalo González, el vecino que ha lidereado la oposición a tal proyecto, está siendo presionado por las autoridades en una construcción suya que está levantando a espaldas de los edificios de marras.

¿En qué país vivimos? En México, sin duda.

(Nota de Staff Movimet: Referendum)

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