Se Anuncian…¡ Anuncios !

El Norte / Locales / PULSO URBANO

Se anuncian…anunciosAparece hoy nuevamente la columna sobre urbanismo y vialidad, escrita por el Arq. Jorge Longoria


El vivir en los centros conurbados tiene su precio. Los habitantes pagamos diariamente nuestra cuota, que consiste en recibir y “”adaptarse” a toda clase de agresiones, que van desde las físicas (asaltos, violaciones), morales (pérdida de valores éticos, de identidad y morales), económicas (altos precios, escasez de servicios públicos y alimentos), políticas (sumisión y entrega incondicional al líder), y naturales (inundaciones, incendios, derrumbres y temperaturas extremas), hasta las urbanas (congestionamientos viales, hacinamientos poblacionales, basura, transporte y contaminación en todos los sentidos).

De esta última, la agresión urbana, y particularmente de la contaminación, hablaremos hoy.

Empecemos por recordar que la contaminación urbana se presenta en diversas modalidades y para todos los “”disgustos”, así, la encontramos lo mismo en el aire que respiramos, como en el “”paisaje” que observamos, a este último se le ha dado en llamar “”técnicamente” contaminación visual.

Los factores que se conjugan para que esto último se de, son variados, pero básicamente se debe primero a la falta de reglamentación y tibieza de las autoridades, comerciantes, y tercero: a la apatía y conformismo de los habitantes, ya que hemos cedido y permitido, a que prácticamente se nos “”venga el mundo encima” con tanta propaganda de todo tipo, y más se agrava la situación cuando, como ahora, proliferan las agresivas propagandas políticas sin consideración alguna para el habitante.

Ejemplos de lo anterior: Ave. Prolongación Madero, al poniente; en la Colonia Jardines de Linda Vista, en Ciudad Guadalupe; Ave. Vasconcelos y Ave. Gómez Morín (con sus anuncios “”panorámicos” en la Loma Larga), en San Pedro Garza García, y la Ave. Pino Suárez, en Monterrey, etc.

Si alguna cualidad tenemos los habitantes de las ciudades, es que tenemos una capacidad de adaptación a las incomodidades realmente increíble, ya que cada día se nos hace más común y familiar el “”soportar” este tipo de contaminación.

Tal vez, la proliferación desmedida, radique en que su acumulamiento es paulatino, ya que se da, semana tras semana, despacio, y sin hacer mucho ruido.

De repente, las fachadas crecieron, los cerritos se tapizaron y las avenidas tienen otro fisonomía o “”panorama”

Pero alguna ventaja habría de existir, y es la de despertar el ingenio ante la excesiva saturación, que resulta todo un reto para los vendedores de anuncios, el “”diseñar” el siguiente “”anuncio” para que resalte más que el de la “”competencia”.

Ante esta situación, y ante el reclamo diario de la población para que se les satisfagan todo tipo de servicios básicos, las autoridades municipales, tal vez justificadamente, se excusan ante esta falta de control y reglamentación.

Sería injusto tratar de culpar en su totalidad a las autoridades municipales de esta irregularidad, toda vez que son los propios vecinos de las colonias, los que han permitido que estos focos contaminantes, los aprisionen y marginen de su interés por conservar su barrio con una imagen más depurada y regulada.

La falta de identidad e identificación con el medio en el que uno se desarrolla, son las causas fundamentales para que se presente esta situación.

Ante esto: ¿Qué se puede hacer?

1.- Un camino apropiado sería de rescatar y resaltar la participación ciudadana a través de las juntas de vecinos, y que sean ellos mismos los que exijan a las autoridades y a sus vecinos, los comerciantes, el respeto para sus barrios.

2.- La Cámara de Comercio, que invitara a sus agremiados, a la autocensura, que les permitiera evaluar la “”calidad” de su propaganda exterior.

3.- Las autoridades municipales, que establecieran un mismo criterio en cuanto a la reglamentación sobre este sentido, y se prohibiera el uso indiscriminado de los anuncios tipo bandera.

4.- Las autoridades estatales, que prohibieran o delimitaran el abuso de la propaganda en los cerros y lomas, de los anuncios llamados panorámicos.

Todo lo anterior se pudiera llevar a cabo si existiera un verdadero interés por conservar el patrimonio cultural de la Ciudad.

Evidentemente, Monterrey no se encuentra en la posición de una ciudad como Zacatecas, ciudad considerada como un verdadero patrimonio nacional por su arquitectura, y en donde sí están prohibidos no sólo los anuncios tipo bandera, sino además el que estos sean luminosos.

Será acaso que requerimos de otro programa de regeneración urbana como el que se dio (afortunadamente), en el centro de la Ciudad de Monterrey, en donde fue necesario para desterrar tanto vicio acumulado por años, la creación de un proyecto urbanístico sin precedente como lo es el de la Macroplaza. No lo creo, la solución está en todos nosotros, cuidemos nuestros barrios y no permitamos que se sigan anunciando… “”anuncios”.

About Jorge Longoria

Analista Urbano y experto en Planeación Estratégica de Ciudad. Su experiencia en el ámbito urbano datan desde 1981 y se desempeña como Analista, Planificador y Consultor Urbano, además de dictar Conferencias en diversos Foros y agrupaciones profesionales. estudiantiles y organizaciones ciudadanas. Twitter: @JorgeLongoria

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One comment

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